94878466_2905059726278918_5149054317705035776_n

 

Fragmento de 1964 (inédito)

pero mientras haya hombres que no tengan tiempo para ser hombres
mientras exista un solo niño que no recuerde ninguno de los lugares
donde fue niño
mientras los disparos no se vuelvan lágrimas
mientras otros nos atajen las balas
mientras continuemos charlando sobre la amistad y tratemos
al amigo como un libro para subrayar solo en algunas líneas interesantes
mientras el verbo no sea también encarnar los pétalos vivos de la rosa
junto a todas las verdades y los virus del hombre
mientras la verdad de algunos diarios sea más urgente
que la verdad de no leerlos
mientras suceden estas cosas dudo
si aún puedo continuar
a solas
con mis palabras
ahora
que ellas están solas y necesitan más que nunca
mi soledad.

Mario Morales (Ver otras entradas)

12933069_938332436285029_1105501141909115351_n.jpg

 

Aníbal Ponce es quizás uno de los pensadores argentinos más injustamente olvidados. Vivió poco (1898-1938) y murió en el exilio en México, país al que emigró ante la dictadura de Uriburu de 1930. De profesión psicólogo, cuando esa disciplina daba sus primerísimos pasos en la Argentina. También brilló como profesor y fue uno de los más grandes ensayistas que haya dado esta tierra.
Este fragmento pertenece a uno de sus textos fundamentales, Los deberes de la inteligencia.

“…El que siente las propias ideas como siente latir la sangre en las arterias tiene de antemano dictada su actitud frente a los hombres. No puede concebir la tolerancia sino en los conflictos que le son indiferentes. Ante la terrible realidad social, ¿quién tendría el valor de declararse indiferente? Y aun en ese caso, ¿confesar tal actitud no equivaldría más o menos a tomar una postura? En su prosa transparente -transparente a fuerza de ceñirse al cuerpo de la idea- así lo afirmó Lenin. “La indiferencia -dice- es la saciedad política. Es necesario estar repleto para mostrarse ‘indiferente’ frente a un trozo de pan. Confesar la indiferencia es confesar al mismo tiempo que se pertenece al partido de los saciados”…

La inteligencia no podría adherirse a ese partido. Su estructura misma se lo niega. Inteligencia es, sin duda, comprender, pero es también crear. La inteligencia no vive sino por el asombro. Allí donde nadie ve un problema ella conserva intacta su excitante capacidad de sorprenderse. Cada sorpresa es un acicate de su propio dinamismo, un motivo de investigaciones infinitas. Cada solución que atisba le lleva a su vez a otros problemas; muchas hipótesis se le deshacen muy pronto entre las manos, y así, de esa manera, devorándose a sí misma, asistiendo trágicamente a su propio trabajo, la inteligencia busca las soluciones que persigue. Cuando las encuentra, y las encuentra siempre, el alborozo legítimo de la reacción triunfal señala en la marcha del mundo el nacimiento de algo nuevo, tan original y tan inédito que la inteligencia adquiere en este aspecto los caracteres verdaderos de la invención.”

87389634_4110801002267004_2314046014496964608_n

Por Mónica Salotti.

Un maestro llevó globos a su escuela y le regaló uno a cada alumno. Después ordenó que anotasen sus nombres en su globo, los dejaran en el piso y abandonaran el aula. Una vez afuera, les dijo: “Tienen 5 minutos para que cada uno encuentre el globo que lleva su nombre”. Los alumnos entraron y buscaron, pero se acabaron los 5 minutos y nadie había podido encontrar el suyo.

El maestro les dijo ahora: “Tomen cualquier globo y entréguenselo al dueño del nombre que lleva anotado”.

En apenas un par de minutos todos los alumnos ya tenían el suyo en la mano.

Finalmente, dijo el maestro: “Los globos son como la felicidad. Nadie la va a encontrar buscando la suya solamente. En cambio, si cada uno se preocupa por la del otro, encuentra rápido la que le pertenece”.

 

84055277_10219621047149269_4444386841700859904_n

William Scholl, Buenos Aires, Argentina.

 

Un día, casi de madrugada, él posteó algo ingenioso. Ya ni se acuerda qué era.

A ella, que andaba mirando muros al azar de puro aburrida que estaba, le arrancó una sonrisa y le mandó un corazoncito de “me encanta”, al toque.

Él le pidió amistad y ella aceptó.

Al minuto estaban los dos en Messenger, intercambiando memes.

Siguieron así varias semanas contándose mentiras increíbles acerca de sus vidas, a sabiendas, respetando un código tácitamente acordado.

Los dos tienen sus perfiles con información inventada, por pura diversión.
En “Ciudad actual”, por ejemplo, ella puso Ketchikan, Alaska, y él Antsiranana, Madagascar.

Sin embargo sin saber muy bien por qué, el único dato verdadero que en un momento se les escapó es que los dos viven en Buenos Aires.

Desde entonces cada tanto ella le propone encontrarse, a lo que él responde invariablemente “No va a faltar oportunidad”. Le gusta usar esa expresión que alguna vez le escuchó a su viejo.

Ella le acaba de decir que quiere que hagan algo para corroborar si no se mintieron con eso del lugar donde viven.

A él le pareció bien, y a la cuenta de tres van a compartir la ubicación en tiempo real.

 

W.S., enero de 2020.

 

walt-whitman-9530126-1-402

Hojas de hierba

Canto a mi mismo (fragmento)

2

Detente este día y esta noche conmigo y alcanzarás el origen de todos los poemas;

Poseerás lo que es bueno de la tierra y el sol (quedan todavía millones de soles);

No tomes más las cosas procedentes de una segunda o tercera mano, no mires a través de los ojos de la muerte, no te alimentes con los espectros de los libros;

Tampoco quiero que mires a través de mis ojos, ni que recibas las cosas de mí;

Escucha las voces procedentes de todos los lados y tamiza las que hasta ti lleguen.

Walt Whitman (1819-1892)

IMG_20180629_174146236

Silvia Etchaide. De Ojos Gitanos, 2016.

 

¿Quién sabe?

 

Las posibilidades retornan

como los ciclos lunares

hasta que ya no haya luna.

¿Quién sabe?

El olor del muerto,

el sabor del cínico,

el canto del ave escondida

con miedo a volar.

¿Quién sabe?

La mustia esperanza

del dolor ajeno que nos atormenta.

Las pálidas costumbres de los humanos

de no saber,

la incertidumbre de esperar la nada.

La vida en el segundo que te miro

y después del vino…

y después…

¿Quién sabe?

 

f401d9654ae548adff874b44622067e6

 

LA BENDICIÓN DE LA CARENCIA

Katerina Anguelaki-Rouk, Grecia (1939)

 

Bendigo mis carencias.
Lo que me falta me protege de aquello que perderé.
Todas mis capacidades, que se extinguieron
en el descuidado huerto de la vida,
me previenen de movimientos en el vacío,
inútiles, superfluos.
Lo que me falta me enseña.
Lo que me ha quedado me desorienta,
porque me muestra imágenes del pasado
como si fueran promesas para el futuro.
No puedo, no me atrevo a imaginar siquiera
un ángel fugaz,
porque yo desciendo a otro planeta
sin ángeles.
El amor, de un anhelo que era, se convirtió en una buena amiga.
Juntos degustamos la melancolía del tiempo.
Prívame, por favor, de lo desconocido.
Prívame aun más
para que sobreviva.

Traducción: Miguel Ángel Chiovetta

57504042_3120216081325506_1665277765483495424_n

Miguel Ángel Morelli*

¿Es de Bach esa melodía que suena
sobre tanto silencio que ha dibujado la muerte?
¿O es acaso Beethoven poniéndole barricadas /
porfiándole a lo siniestro esta nueva partida?
¿Serán de Mozart –me pregunto– esas notas que ahora se derraman
lo mismo que agua bendita
sobre un paisaje que es de oprobio y es de infamia?

Por encima del dolor / de lo que no se nombra con palabras
hay un dios desolado que sin embargo canta.

 

*Ver más en anteriores posteos

IMG_20180809_091713

Foto propia: Amanecer en el pueblito de Camarones, provincia de Chubut, Patagonia Argentina.

 

Hugo Mujica

Nace el día

Nace el día
bajo un cielo despejado,

la claridad en la que todo
se muestra,
lo que hacia ella brota
y lo que su misma luz marchita.

Todo nacer pide desnudez,
como la pide el amor,
como la regala la muerte.

 

Hugo Mujica es un poeta y ensayista argentino (Avellaneda, 1942) Estudió Bellas Artes, filosofía, antropología filosófica y teología. Tiene publicados más de veinte libros. Sus últimos ensayos son: “Kyrie Eleison. Un método de meditación cristiana”, “Kénosis. Sabiduría y compasión en los evangelios”, “La palabra inicial. La mitología del poeta en la obra de Heidegger”, “Flecha en la niebla”, “Poéticas del vacío”, “Lo naciente. Pensando el acto creador”, “La pasión según Georg Trakl. Poesía y expiación”, y “El saber del no saberse”, todos estos en la Ed. Trotta. “Solemne y mesurado” y “Bajo toda la lluvia del mundo” son sus dos libros de relatos. Su “Poesía Completa. 1983-2011″, que abarca sus diez libros publicados hasta entonces, fue editada por la Ed. Vaso Roto; a ellos le siguió su poemario “Y siempre después el viento”, de la Ed. Visor (XIII Premio Casa de América de Poesía Americana). Tiene además numerosas antologías personales editadas en quince países; alguno de sus libros han sido publicados en inglés, francés, italiano, griego, portugués, búlgaro, esloveno, rumano y hebreo.

52823461_2983339655013150_854581647318712320_n

Miguel Ángel Morelli, Quilmes, Argentina (más: ver otras entradas)