cuadro barco de papel

El murmullo del vagón del tren repleto no te llegaba. Lo supe. Estabas inmersa en tu mundo interior hecho de hambre de ver mundo, más allá del horizonte mezquino hecho de tareas toscas, humildes, sacrificadas.
En tu boca el dulzor de una golosina y en tus manos el papel plateado, crujiente…
¡Por un instante todos los horizontes palpitaron en tus dedos deformes!
Minuciosamente diste forma a un barco diminuto al que coronaste con una banderita que, no dudo, tenía el color de tu ilusión.
Toda la fuerza de una hermosa quimera lloró en tu voz.
-¡Que lindo poder viajar y conocer todo el mundo!- dijiste en un susurro, casi sin verme, con ojos solo para tu barquito, que acunabas en las palmas de tus manos maltratadas.
¡Tus pobres manos, mar de tus ansias viajeras que impulsaban tu barco de ensueño!
Me quedé en silencio pensando, admirada, en la hermosura de tu alma sensible que, en precaria situación y con pesada carga de años, aún sabía forjarte un viaje de ensueño en tu barco de papel con banderita color ilusión.

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