Unos de los libros ineludibles de la historia de la Literatura: va aqui la historia que Scheherazada relató al Rey Schahriar en la noche 394°.
Esta es traducción directa y literal del árabe, por el Dr. J.C. Mardrus. (Se la dedica a Paul Valery).

barca arabe

Cuenta que una noche el califa Harún Al-Raschid, presa del insomnio, hizo llamar a su visir Giafar Al-Barmaki, y le dijo: “¡Tengo oprimido el pecho, y deseo ir a pasearme por las calles de Bagdad, y llegar hasta el Tigris, para ver si paso la noche distraido!” Giafar contestó oyendo y obedeciendo, al punto se disfrazó de mercader, tras de ayudar al califa a que se disfrazara de lo mismo y de llamar al portaalfanje Massrur para que les acompañara disfrazado como ellos. Luego salieron del palacio por la puerta secreta, y empezaron a recorrer lentamente las calles de Bagdad, silenciosas a aquella hora, y de esta guisa llegaron a la orilla del río. En una barca amarrada, vieron a un viejo barquero
que se disponía a arroparse en su manta para dormir. Se acercaron a él, y después de las zalemas, le dijeron: “¡Oh jeque! deseamos de tu amabilidad que nos lleves en tu barca para pasearnos un poco por el río, ahora que hace fresco y es deliciosa la brisa! ¡Y he aquí un dinar por tu trabajo!” Y el interpelado contestó con acento de terror en la voz: “¿Sabéis lo que pedís, señores? Por lo visto no concéis la prohibición. ¿No veis venir hacia nosotros el barco en que se halla el califa con todo su séquito?” Preguntaron muy asobrados: ¿Estás seguro de que ese barco que se acerca lleva al propio califa?” El otro contestó: “¡Por Alá! ¿y quién no conoce en Bagdad la cara de nuestro califa? ¡Sí, mis señores, es el mismo, con su visir Giafar y su portaalfanje Massrur! ¡ Y mirad con ellos a los mamelucos y a los cantores! Oid como grita el pregonero de pie en la proa: “Prohibido a grandes y pequeños, a jóvenes y viejos, a notables y plebeyos, pasearse por el río! ¡A quien contravenga esta orden se le cortará la cabeza o será colgado del mástil de su barco!”
Al oir tales palabras…
En este momento de su narración, Scheherazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.

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