Archivos para el mes de: diciembre, 2012

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Chapman Cohen fue profesor y escritor inglés, uno de los principales militantes ateos británicos y tercer presidente de la Sociedad Nacional Laica. Destacado por su brillante, cortés y sincera oratoria, Chapman Cohen llegó a brindar más de 200 conferencias al año y fue elegido vicepresidente de la NSS ((National Secular Society) en 1895 y tiempo después presidente. En 1897 comenzó a redactar artículos semanales para la revista “El librepensador”, para luego convertirse en asistente del editor (1898) y tiempo después editor (1915).

Aqui transcribimos algunos de su pensamientos:

Todas las ideas de los dioses se remontan a las primeras etapas de la historia humana. Los dioses son cosas frágiles; pueden ser asesinados con un atisbo de ciencia o una dosis de sentido común.
Rechazamos el mundo de los salvajes, pero todavía, en nuestras iglesias, mezquitas, sinagogas y templos, perpetuán las teorías que se construyeron en ese mundo. Históricamente, el librepensador se ha identificado con el rechazo de las doctrinas religiosas. Esto es debido a que es la intolerancia ha llegado desde el lado de la religión.
La Iglesia fue más allá, e hizo al hombre un policía de sí mismo, hasta que los hombres temieran pensar y no dudaran. El pensador era sospechoso. El tonto crédulo fue presentado como el modelo de perfección religiosa. Fue el más vil sistema que el mundo haya conocido. El librepensador puede ser definido como el rechazo de la autoridad en materia de opinión. Se establece la persuasión de la práctica, contra la coerción de la fuerza. Un librepensador es una persona que forma sus propias opiniones sobre los hechos como él los ve. Bien o mal, sus opiniones son suyas. Es una voz, no un eco.

“Cuaderno de invierno azul”,
de Iván Hirschhorn
“El tiempo de amarnos”

Me gusta charlar cuando nos despedimos,
como queriendo arrancarte del tiempo
y hacer la espera menos eterna,
quisiera comprender tus deseos más intimos
antes del solitario camino a casa.

Con mi mente que no me acompaña
que se quedase recordando tus labios,
ahora las calles se me hacen más anchas
y el mundo demasiado frío e insondable.

Quisiera arrancarte del tiempo, mujer,
de todo lo que nos ata,
quisiera comprenderte pero no me comprendo
y eso lo hace más veradero.

Cuando encontremos un lugar
cuando nuestras almas por fin tengan sosiego
luego de años de vagar por el planeta,

te besaré dulcemente
y volveré a creer en el amor.

lighten bag

Por Felipe Pigna (fragmentos)

Narraba la historia de tres bellas hermanas casaderas que por vivir en la miseria y no disponer de la obligada dote estaban a punto de ser vendidas como esclavas por su padre a un mercader que las iba a prostituir. El asunto llegó a oídos de Nicolás quien merodeó la casa y notó que las chicas tenían la costumbre de dejar sus medias secándose en la chimenea. Cada noche fue dejando en el par correspondiente a cada una de ellas el dinero suficiente para escapar a la esclavitud. Cuando estaba colocando la última de las monedas en una de las medias, fue sorprendido por el padre de las muchachas, quien difundió el episodio acrecentando la fama de caritativo del obispo. Las medias en la chimenea tendrán muchos años después imprevistas derivaciones navideñas.
La fama de Nicolás se fue extendiendo por el mundo romano y se cuenta que tres capitanes condenados a muerte por el emperador Constantino pidieron que el obispo los salvara y que la noche anterior a la ejecución, el emperador soñó con Nicolás pidiéndole clemencia. Al otro día los presos fueron liberados. Nicolás murió el 6 de diciembre de 327, pero su recuerdo y su imagen mítica fue creciendo hasta convertirse en San Nicolás.
A partir del siglo XIII se difunde la tradición de San Nicolás repartiendo regalos a los niños en cada aniversario de su fallecimiento.
Cuando los holandeses colonizan América del Norte y fundan Nueva Ámsterdam -actual Nueva York- llevan consigo la tradición de San Nicolás. La nueva tradición que se va haciendo fuerte en lo que serían los Estados Unidos celebra un San Nicolás, al que llaman Sinter Klass y por deformación terminan nombrando Santa Claus, y con ese nombre logrará una enorme popularidad en toda Norteamérica.
El 23 de diciembre de 1823 el profesor de estudios bíblicos y pastor protestante Clement C. Moore publicó un artículo titulado Un relato sobre la visita de San Nicolás, en el que comenzó a darle a San Nicolás-Santa Claus su imagen actual. Su medio de locomoción era ahora un trineo conducido por los renos Bailarín, Saltador, Zalamero, Bromista, Alegre y Veloz. Pasó de flaco y alto a gordo, bajo y de cara colorada.
Aquel Nicolás del siglo IV obispo de una región de la actual Turquía, más conocido como San Nicolás de Bari, nunca se imaginó que terminaría siendo la imagen más popular de la Coca Cola.

Niña argentina gana primer concurso internacional de deletreo en inglés

“Estoy orgullosa de haber ganado en representación de mi país”, afirmó Clara Sofía Brunetto, de 15 años, quien ganó en Nueva York el primer concurso internacional de deletreo para estudiantes de inglés. Compitió contra otros jóvenes de México, China, Alemania, Italia, Turquía y Corea del Sur. Entre los catorce finalistas que compitieron hoy en Manhattan se encontraba el también argentino Ignacio Dorgan.
por Bricio Segovia.

El lenguaje, también objeto de concursos.

La argentina Clara Sofía Brunetto ganó hoy en Nueva York el primer concurso internacional de deletreo para estudiantes de inglés, donde compitió contra otros jóvenes de México, China, Alemania, Italia, Turquía y Corea del Sur.
Junto a Clara, otro estudiante argentino y dos mexicanas participaron en esta final, que siguió el formato de estos populares concursos estadounidenses donde cientos de escolares deben deletrear correctamente las palabras con las que les reta el jurado.
“Estoy orgullosa de haber ganado en representación de mi país”, afirmó a Efe Clara, quien confesó haber memorizado más de setecientas palabras con la ayuda de un diccionario y de una lista que le proporcionó la organización del certamen.
El hecho de que la palabra “bizarre” (raro) no le resultara extraña a Clara, convirtió a la joven de 15 años en la ganadora de este acontecimiento del que sólo había oído hablar en las películas.
“En Argentina sólo había visto estos concursos en las películas de Estados Unidos, pero nunca había estado en ninguno hasta que participé en éste en mi país y luego, en Nueva York”, añadió.
En este tipo de torneos, los estudiantes pueden solicitar a los jueces que les faciliten la definición de la palabra que deben deletrear, así como un ejemplo de su uso en una oración.
Como recompensa, Clara recibió entre risas un cheque de 10.000 dólares en el que se había deletreado mal su nombre.
La joven, con aspiraciones periodísticas y que estudia inglés desde los seis años, aseguró que invertirá ese dinero en su educación.
“Clara ama el inglés hasta tal punto que confunde algunas palabras en español y, al llegar a Nueva York, estaba desesperada por hablar el idioma”, aseguró a Efe su madre, Patricia Coría.
La orgullosa madre añadió que “en casa todo está en inglés y a menudo tengo que recordar a Clara que dejó el televisor y la computadora en inglés, aunque al final una se acostumbra”.
Más de trescientos estudiantes se clasificaron en las finales de sus respectivos países, organizadas por la empresa especializada en diccionarios electrónicos Franklin Electronic Publishers y la organización Profesores de Inglés para Hablantes de Otros Idiomas (TESOL, en su sigla en inglés).
Entre los catorce finalistas que compitieron hoy en Manhattan se encontraba el también argentino Ignacio Dorgan, también de 15 años.
“Vengo ante todo a divertirme, aunque me preparé durante semanas estudiando palabras al azar directamente del diccionario”, dijo a Efe el joven.
La presencia latinoamericana del torneo estuvo también representada por las mexicanas Arantza Martínez, de 14 años, y Pamela Guzmán, quien a sus 13 años fue la participante más joven.
“Estoy entusiasmada porque estoy en un país diferente al mío donde conocí a gente de otros lugares y que habla otros idiomas”, aseguró a Efe Arantza, tras reconocer que los “edificios altos” de Nueva York le habían fascinado.
Pamela, por su parte, dijo que “no pensaba que iba a llegar hasta la final” y señaló que le sorprendió “la gran variedad de idiomas que se hablan en Nueva York”.
La organización del concurso piensa añadir cinco nuevos países para la edición del año que viene, entre ellos que Chile.
“Estos chicos son extraordinarios: No sólo deletrean en un idioma extranjero, sino que algunos de ellos incluso utilizan otro sistema ortográfico para ello”, subrayó el presidente de TESOL, Mark Algren.
Algren, que ejerció durante dos años como profesor de inglés en Emiratos Árabes Unidos, destacó la importancia de la lectura cuando se aprende un idioma, ya que “se desarrolla la habilidad de deletrear correctamente y entender lo que se lee”.

P1000999Silvia Etchaide

METAMORFOSIS (Reflexiones)

Silvia Etchaide

Larga trayectoria la del mundo cambiando el paño.
Quién se atreve a descubrir el respiro del cambio si ni siquiera coincidimos en percibirlo, llegamos tan tarde que ya es temprano otra vez.
Y así sucede.
Y así acontece.
Y así se descose el tramado destierro al que apuntamos sin entender bien por qué razón, sólo encendemos la mecha y dale que va… la vida hace el resto.
Alteraciones constantes que derriten los cuerpos transformándolos en sombras que no tienen forma ni definición alguna, la mente detiene su sensación hipnotizada creyendo estar en otro plano.
Apreciaciones que se detienen en la lágrima de quien se siente solo en la vida mientras transcurre el cambio… y verdaderamente lo está.
Incomparable sensación cuando mutan los cuerpos que pasan
del elogio a la bruta y cruel verdad que enfrenta el paso del tiempo. Sólo un abrir y cerrar de ojos y la siniestra esquina en dónde se encuentra el sueño realizado ya quedó del otro lado de la vereda.
Incertidumbre. Dolor y cambio. Fobia y sinsabor.
Y así sucede.
Y así acontece.
Y así seguimos buscando el amor en el cambio y existe… existe!

Más allá de todo su concepto y concepción sigue dependiendo de quienes decidimos desarrollarlo en el alma, de quienes sacudimos ese cambio y vemos… después de todo lo que ha sucedido, algo bien maravilloso que es esta vida.

Yojuanactorunomás/désteíspa.Pidoagooglerossolidario.Yahoy.hagacorrerestaPlegaria
CallejeraporhermanosnuestrosPobresíDesamparados.graciasPazymuchoBien.com.ar

¡¡Ohhh Señooorrr.. – y “Señores”!? –
¡¡Cuánto dolor permitido.. ¡¡Que perverso desgarro..
¡¡Cuanta criminal vivencia.. los abandonados
– “esos”.. en posición fetal sobre mantas y
colchones para basural.. entre harapos y
cartones de la “aliviadora” limosna –

¡¡Ohhh Señooorrr.. – y “señores”!? –
¡¡Cuánto imperdonable desamparo.. ¡Atroz visión, los abandonados…
– como alfileres en los ojos, para unos / y “cosas”
naturales, “clásicas cotidianeidades”, para otros /
miserias del pasado.. y de futuro ¡sin fin! –

¡¡Oprobioso, envolvente purgatorio cruel.. al paso “corriente” de la
vida, para “esos”, los habitantes de la nada ¡más naadaaa!,
aún rodeados de latente bulliciosa humanidad..
– hiriente descerebrante ironía / latiendo mudos
invisibles llantos sus corazones, en implacable
oscura intemperie.. –
¡¡Puntazos de impiedad.. y patético cinismo en nuestro diario andar..
– huya nuestra mirada / adonde huya –

¡¡Sórdido martirio.. ¡Oh Señor!?, a la vista de unos y de otros,
que repele o involucra.. estremece y disgusta / o “molesta”..,
“mancha el mosaico edilicio”.. / no hay calle, ya, sin niños
envejecidos.. y adultos de pesadilla..
– “sujetos”.. para quienes: Luna o Sol, no simbolizan
más que el hambre de siempre: Humillante y Devastadora /
y el dolor de siempre: que Oradaa y Degradaaa.. sin fin!?

La Urbe “alta” y la Urbe “media”.. perturbadas por “gentes cosa”,
“gente objeto”, ya, a la intemperie..; la habitadísima siempre urgida
indiferente hipócrita “intemperie”, llamada: “la calle..” /
y esas “cosas”.. esos “objetos”.., quebrándole su armonía y el
quehacer ciudadano.. ¡¡pero no Desvelaaa, ¡¡Ohhh Señooorr!?,
al poderoso / no Enerva ni Moviliza, ¡terminante!!, al Soberano
– tanto como “un mundial” o “un corralito” –

¡¡Cuándooo – Ohhh Señor!!? – un severo y penetranteee
Invierno “reparador”.. en el más entrañable centro
de afectos y bienes de los poderosos / y de los indiferentes
– míseros corifeos y cómplices de los “señores”
generadores de indigencia y desamparo-,
y una providencial Primavera.. pródiga en digna
ocupación y simple dicha.. elemental horizonte
posible.. – ¡Seenoorrr??! – en el más desgarrador
centro de despojados y abandonados / a tan injusta
y cruel existencia…
Ruega: Juan C. Galván

La nada depués del falso todo (S. Etchaide)
 

Acudir a uno mismo es lo más difícil.

Encontrar la magia desaparecida del sueño que se vistió de negro ante la cordura e imágen diaria del espejo que nos mira.

Desvelo, desconsuelo, añoranza del cálido abrazo que nunca estuvo en realidad. Vivir a tientas, falto de la gracia que te da esa bolsa que te engaña porque simplemente te muestra algo que no sos. Como si fueses el dolor ajeno, como si fueses el collar de perlas que te aprieta y lastima pero que queres mostrar, como si fueses una libertad contralada y sumisa en tu nariz… ay de tu alma! de tu dolor! cómo quisiera ayudarte en ésta y no puedo mas que abrazarte lejanamente. Darte ese abrazo que jamás tuviste.

Entonces es necesario y urgente que acudas a vos mismo. Buscá tu magia que tenés tanta, tu sabiduría, tu extremada sensibilidad, tu don de agradar. Agradate. 

Arroja, como arena al mar ese pedazo de historia que te está sobrando ya y te aprisiona. Sé libre de una vez.

Meté ilusión amigo, mete garra, mete corazón… te sobra.

 

Mis palabras son confusas hoy porque no puedo entenderte.

Espero que sí puedas vos a mi.

 

La luna

Cuenta la historia que en aquel pasado
tiempo en que sucedieron tantas cosas
reales, imaginarias y dudosas,
un hombre concibió el desmesurado

proyecto de cifrar el universo
en un libro y con ímpetu infinito
erigió el alto y arduo manuscrito
y limó y declamó el último verso.

Gracias iba a rendir a la fortuna
cuando al alzar los ojos vio un bruñido
disco en el aire y comprendió, aturdido,
que se había olvidado de la luna.

La historia que he narrado aunque fingida,
bien puede figurar el maleficio
de cuantos ejercemos el oficio
de cambiar en palabras nuestra vida.

Siempre se pierde lo esencial. Es una
ley de toda palabra sobre el numen.
No la sabrá eludir este resumen
de mi largo comercio con la luna.

No sé dónde la vi por vez primera,
si en el cielo anterior de la doctrina
del griego o en la tarde que declina
sobre el patio del pozo y de la higuera.

Según se sabe, esta mudable vida
puede, entre tantas cosas, ser muy bella
y hubo así alguna tarde en que con ella
te miramos, oh luna compartida.

Más que las lunas de las noches puedo
recordar las del verso: la hechizada
Dragon moon que da horror a la halada
y la luna sangrienta de Quevedo.

De otra luna de sangre y de escarlata
habló Juan en su libro de feroces
prodigios y de júbilos atroces;
otras más claras lunas hay de plata.

Pitágoras con sangre (narra una
tradición) escribía en un espejo
y los hombres leían el reflejo
en aquel otro espejo que es la luna.

De hierro hay una selva donde mora
el alto lobo cuya extraña suerte
es derribar la luna y darle muerte
cuando enrojezca el mar la última aurora.

(Esto el Norte profético lo sabe
y tan bien que ese día los abiertos
mares del mundo infestará la nave
que se hace con las uñas de los muertos.)

Cuando, en Ginebra o Zürich, la fortuna
quiso que yo también fuera poeta,
me impuse. como todos, la secreta
obligación de definir la luna.

Con una suerte de estudiosa pena
agotaba modestas variaciones,
bajo el vivo temor de que Lugones
ya hubiera usado el ámbar o la arena,

De lejano marfil, de humo, de fría
nieve fueron las lunas que alumbraron
versos que ciertamente no lograron
el arduo honor de la tipografía.

Pensaba que el poeta es aquel hombre
que, como el rojo Adán del Paraíso,
impone a cada cosa su preciso
y verdadero y no sabido nombre,

Ariosto me enseñó que en la dudosa
luna moran los sueños, lo inasible,
el tiempo que se pierde, lo posible
o lo imposible, que es la misma cosa.

De la Diana triforme Apolodoro
me dejo divisar la sombra mágica;
Hugo me dio una hoz que era de oro,
y un irlandés, su negra luna trágica.

Y, mientras yo sondeaba aquella mina
en las lunas de la mitología,
ahí estaba, a la vuelta de la esquina,
la luna celestial de cada día

Sé que entre todas las palabras, una
hay para recordarla o figurarla.
El secreto, a mi ver, está en usarla
con humildad. Es la palabra luna.

Ya no me atrevo a macular su pura
aparición con una imagen vana;
la veo indescifrable y cotidiana
y más allá de mi literatura.

Sé que la luna o la palabra luna
es una letra que fue creada para
la compleja escritura de esa rara
cosa que somos, numerosa y una.

Es uno de los símbolos que al hombre
da el hado o el azar para que un día
de exaltación gloriosa o de agonía
pueda escribir su verdadero nombre.

El viejo manuscrito.
Podría decirse que el sistema de defensa de nuestra patria adolece de serios defectos. Hasta el momento no nos hemos ocupado de ellos sino de nuestros deberes cotidianos; pero algunos acontecimientos recientes nos inquietan.

Soy zapatero remendón; mi negocio da a la plaza del palacio imperial. Al amanecer, apenas abro mis ventanas, ya veo soldados armados, apostados en todas las bocacalles que dan a la plaza. Pero no son soldados nuestros; son, evidentemente, nómades del Norte. De algún modo que no llego a comprender, han llegado hasta la capital, que, sin embargo, está bastante lejos de las fronteras. De todas maneras, allí están; su número parece aumentar cada día.

Como es su costumbre, acampan al aire libre y rechazan las casas. Se entretienen en afilar las espadas, en aguzar las flechas, en realizar ejercicios ecuestres. Han convertido esta plaza tranquila y siempre pulcra en una verdadera pocilga. Muchas veces intentamos salir de nuestros negocios y hacer una recorrida para limpiar por lo menos la basura más gruesa; pero esas salidas se tornan cada vez más escasas, porque es un trabajo inútil y corremos, además, el riesgo de hacernos aplastar por sus caballos salvajes o de que nos hieran con sus látigos.
Es imposible hablar con los nómades. No conocen nuestro idioma y casi no tienen idioma propio. Entre ellos se entienden como se entienden los grajos. Todo el tiempo se escucha ese graznar de grajos. Nuestras costumbres y nuestras instituciones les resultan tan incomprensibles como carentes de interés. Por lo mismo, ni siquiera intentan comprender nuestro lenguaje de señas. Uno puede dislocarse la mandíbula y las muñecas de tanto hacer ademanes; no entienden nada y nunca entenderán. Con frecuencia hacen muecas; en esas ocasiones ponen los ojos en blanco y les sale espuma por la boca, pero con eso nada quieren decir ni tampoco causan terror alguno; lo hacen por costumbre. Si necesitan algo, lo roban. No puede afirmarse que utilicen la violencia. Simplemente se apoderan de las cosas; uno se hace a un lado y se las cede.

También de mi tienda se han llevado excelentes mercancías. Pero no puedo quejarme cuando veo, por ejemplo, lo que ocurre con el carnicero. Apenas llega su mercadería, los nómades se la llevan y la comen de inmediato. También sus caballos devoran carne; a menudo se ve a un jinete junto a su caballo comiendo del mismo trozo de carne, cada cual de una punta. El carnicero es miedoso y no se atreve a suspender los pedidos de carne. Pero nosotros comprendemos su situación y hacemos colectas para mantenerlo. Si los nómades se encontraran sin carne, nadie sabe lo que se les ocurriría hacer; por otra parte, quien sabe lo que se les ocurriría hacer comiendo carne todos los días.

Hace poco, el carnicero pensó que podría ahorrarse, al menos, el trabajo de descuartizar, y una mañana trajo un buey vivo. Pero no se atreverá a hacerlo nuevamente. Yo me pasé toda una hora echado en el suelo, en el fondo de mi tienda, tapado con toda mi ropa, mantas y almohadas, para no oír los mugidos de ese buey, mientras los nómades se abalanzaban desde todos lados sobre él y le arrancaban con los dientes trozos de carne viva. No me atreví a salir hasta mucho después de que el ruido cesara; como ebrios en torno de un tonel de vino, estaban tendidos por el agotamiento, alrededor de los restos del buey.

Precisamente en esa ocasión me pareció ver al emperador en persona asomado por una de las ventanas del palacio; casi nunca sale a las habitaciones exteriores y vive siempre en el jardín más interior, pero esa vez lo vi, o por lo menos me pareció verlo, ante una de las ventanas, contemplando cabizbajo lo que ocurría frente a su palacio.
-¿En qué terminará esto? -nos preguntamos todos-. ¿Hasta cuando soportaremos esta carga y este tormento? El palacio imperial ha traído a los nómadas, pero no sabe cómo hacer para repelerlos. El portal permanece cerrado; los guardias, que antes solían entrar y salir marchando festivamente, ahora están siempre encerrados detrás de las rejas de las ventanas. La salvación de la patria sólo depende de nosotros, artesanos y comerciantes; pero no estamos preparados para semejante empresa; tampoco nos hemos jactado nunca de ser capaces de cumplirla. Hay cierta confusión, y esa confusión será nuestra ruina.

P1000970POESÍA
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VESTIGIOS
Hay una toalla colgada a la que
indago sobre su paso por tu cuerpo.
Una remera que, llevo ávido a mi rostro
buscándote en sus pliegues.
Un ceñido papel sobre la mesa,
de un perfume que se fue con vos.

Un piperáceo fantasma de cerámica
queda blanco en mi cocina,
escindido de su abrazo;
busca su sal negra:
gélido muñeco
que no cruza distancias,
que no sabe de ausencias,
que me habla de vos.

Son estúpidos vestigios,
mezquinos fetiches,
de truncos ardores,
de cándidos amores
que sólo me llevan a vos.

Roberto Palicio.