La nada depués del falso todo (S. Etchaide)
de Revista Literaria
 

Acudir a uno mismo es lo más difícil.

Encontrar la magia desaparecida del sueño que se vistió de negro ante la cordura e imágen diaria del espejo que nos mira.

Desvelo, desconsuelo, añoranza del cálido abrazo que nunca estuvo en realidad. Vivir a tientas, falto de la gracia que te da esa bolsa que te engaña porque simplemente te muestra algo que no sos. Como si fueses el dolor ajeno, como si fueses el collar de perlas que te aprieta y lastima pero que queres mostrar, como si fueses una libertad contralada y sumisa en tu nariz… ay de tu alma! de tu dolor! cómo quisiera ayudarte en ésta y no puedo mas que abrazarte lejanamente. Darte ese abrazo que jamás tuviste.

Entonces es necesario y urgente que acudas a vos mismo. Buscá tu magia que tenés tanta, tu sabiduría, tu extremada sensibilidad, tu don de agradar. Agradate. 

Arroja, como arena al mar ese pedazo de historia que te está sobrando ya y te aprisiona. Sé libre de una vez.

Meté ilusión amigo, mete garra, mete corazón… te sobra.

 

Mis palabras son confusas hoy porque no puedo entenderte.

Espero que sí puedas vos a mi.

 

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