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Por Felipe Pigna (fragmentos)

Narraba la historia de tres bellas hermanas casaderas que por vivir en la miseria y no disponer de la obligada dote estaban a punto de ser vendidas como esclavas por su padre a un mercader que las iba a prostituir. El asunto llegó a oídos de Nicolás quien merodeó la casa y notó que las chicas tenían la costumbre de dejar sus medias secándose en la chimenea. Cada noche fue dejando en el par correspondiente a cada una de ellas el dinero suficiente para escapar a la esclavitud. Cuando estaba colocando la última de las monedas en una de las medias, fue sorprendido por el padre de las muchachas, quien difundió el episodio acrecentando la fama de caritativo del obispo. Las medias en la chimenea tendrán muchos años después imprevistas derivaciones navideñas.
La fama de Nicolás se fue extendiendo por el mundo romano y se cuenta que tres capitanes condenados a muerte por el emperador Constantino pidieron que el obispo los salvara y que la noche anterior a la ejecución, el emperador soñó con Nicolás pidiéndole clemencia. Al otro día los presos fueron liberados. Nicolás murió el 6 de diciembre de 327, pero su recuerdo y su imagen mítica fue creciendo hasta convertirse en San Nicolás.
A partir del siglo XIII se difunde la tradición de San Nicolás repartiendo regalos a los niños en cada aniversario de su fallecimiento.
Cuando los holandeses colonizan América del Norte y fundan Nueva Ámsterdam -actual Nueva York- llevan consigo la tradición de San Nicolás. La nueva tradición que se va haciendo fuerte en lo que serían los Estados Unidos celebra un San Nicolás, al que llaman Sinter Klass y por deformación terminan nombrando Santa Claus, y con ese nombre logrará una enorme popularidad en toda Norteamérica.
El 23 de diciembre de 1823 el profesor de estudios bíblicos y pastor protestante Clement C. Moore publicó un artículo titulado Un relato sobre la visita de San Nicolás, en el que comenzó a darle a San Nicolás-Santa Claus su imagen actual. Su medio de locomoción era ahora un trineo conducido por los renos Bailarín, Saltador, Zalamero, Bromista, Alegre y Veloz. Pasó de flaco y alto a gordo, bajo y de cara colorada.
Aquel Nicolás del siglo IV obispo de una región de la actual Turquía, más conocido como San Nicolás de Bari, nunca se imaginó que terminaría siendo la imagen más popular de la Coca Cola.

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