Archivos para el mes de: marzo, 2013

De un tiempo a esta parte
por Tinta de Sangre @TintadeSangre
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Si de vez en cuando, de tanto en cuanto,
me ves sumergido en algún sueño,
mírame pero de lejos, llena tu copa,
llora por los misterios, yo estaré bien,

lo sé porque cuando escribo, vuelo,
porque los senderos en los que yacen
mis versos, se abren a mí como un
caballero que debate sus días, entre
el hambre y la codicia, así la vida del
que busca y no cree, del que encuentra
sin saber nunca mirar,

¿y es que acaso se puede aprehender a mirar?,
¿como debo mirar a un árbol, cuando vivo
abrazado al orgullo?, ¿de qué me vale
entender al mundo, si he olvidado hablar,
ser y sentir?, ¿es posible medir, aprendiendo
a morir en los recuerdos?, ¿qué haré con mi
cuerpo, cuando la nada sea el todo y el lodo,
sólo un sin fín de pieles entre tantas y tantas cosas?,

a mi lado, mi sombra,
por encima, el cielo que se desnuda como
un vago estudiante, por delante, siempre
distantes, las palabras que quiero,
los deseos que escapan entre mis dedos
como los viejos amores, como los besos que
anhelo, como la sed que espero tú puedas calmar,

calma, calma pero no muy alto, deja siempre
para mí una hoja en blanco, una caricia por
brindar, una porfía, calma deshojando mis
nostalgias, en suaves fragancias de alas,
en ayeres y mañanas que no son hoy, sino quizás,

y quizás el destino sea en tus ojos,
como el tiempo en los míos,
y quizás el infinito nos encuentre, a cada segundo,
sin límites, a un costado del abismo y la razón.

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“Sr. Juez”
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“Se me acusa vanamente
de crímenes sensoriales,
de alimentar una vaga predilección por la sombra
y el delirio, de promover
sin desmayo un manifiesto
escrito en las hojas del otoño
y defender la connotación subversiva del verso y la palabra.
Ante este tribunal de anónimos jueces vengo a defender
mi desorden, soy apenas
el interlocutor de la locura
que me habita.
Yo sé que a mis espaldas
todos mueven la cabeza mofándose de cada uno
de los cielos que alumbran,
uno a uno verán que soy
un reflejo de todo lo que soñaron
y un día dejaron para mañana
y el olvido.
Nunca supe el valor de las cosas terrenales, la mayor riqueza
que obtuve en la vida fue el beso de una orquídea.
Ceñido a mi alma llevo un crepúsculo y la noche,
todo lo demás es parte de un juego del que resisto a ser parte.
Me declaro culpable Sr Juez,
de ver espejos donde todos ven
un charco.”

de Cristhian Espinoza – Argentina.

Juan Cardenas: La métrica es una alternativa, podría comparársela a la representación de la belleza, pero el contenido, la densidad de ese cuerpo poético, también cuenta; esta poesía, de verso libre, tal vez no tenga la sonoridad que produce la métrica, pero tiene una densidad conceptual: “…defender la connotación subversiva del verso y la palabra…”

ALFREDO SÁBAT

En 1813 Francisco de Goya y Lucientes pintó “Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808 en la montaña del Príncipe Pío”. Para mí, uno de los dos cuadros más conmovedores que se hayan pintado (el otro es el Guernica). Los dos hablan de lo mismo: el hombre es una máquina de matar, no hay inocentes que valgan, no evolucionó, fue así en el pasado y va a ser así sempre. Pude verlo en el Prado y lloré desconsolado.
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En 2007 participé en el concurso “Kosovo Cartoon”. El tema era “Noticias”. Mandé este dibujo y gané el primer premio. Acá me metí, a través de mi admirado Goya, a hablar de un tema que a mí me preocupa y para el que no tengo respuesta: ¿Cuál es el límite del periodista? ¿Hasta dónde se puede meter en la noticia que cubre? Si ve una atrocidad, ¿la muestra? Si lo hace, ¿colabora con esa atrocidad? ¿Debe en cambio dejar su herramienta de trabajo y tratar de parar esa atrocidad? ¿Le corresponde hacerlo?
Cuando viajé a Kosovo para recibir el premio me sorprendió encontrar pocos rastros de una guerra espantosa. Pero ellos tenían una respuesta clara a mi duda: “Si la CNN no hubiera mostrado lo que pasaba acá, Clinton no bombardeaba y no paraba la guerra”. Ta bien, Clinton tenía que disimular lo de la Lewinsky, pero a ellos no les importa. Igual me queda la duda, sintiéndome periodista, qué es lo correcto. Goya nunca paró de denunciar lo que veía, y a los ochentaytantos escribió “Todavía aprendo”. Tal vez la respuesta esté ahí.

SI HUBIERA SOSPECHADO LO QUE SE OYE…

Oliverio Girondo (1891-1967)
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Si hubiera sospechado lo que se oye después de muerto, no me suicido.
Apenas se desvanece la musiquita que nos echó a perder los últimos momentos y cerramos los ojos para dormir la eternidad, empiezan las discusiones y las escenas de familia.
¡Qué desconocimiento de las formas! ¡Qué carencia absoluta de compostura! ¡Qué ignorancia de lo que es bien morir!

Ni un conventillo de calabreses malcasados, en plena catástrofe conyugal, daría una noción aproximada de las bataholas que se producen a cada instante.

Mientras algún vecino patalea dentro de su cajón, los de al lado se insultan como carreros, y al mismo tiempo que resuena un estruendo a mudanza, se oyen las carcajadas de los que habitan en la tumba de enfrente.
Cualquier cadáver se considera con el derecho de manifestar a gritos los deseos que había logrado reprimir durante toda su existencia de ciudadano, y no contento con enterarnos de sus mezquindades, de sus infamias, a los cinco minutos de hallarnos instalados en nuestro nicho, nos interioriza de lo que opinan sobre nosotros todos los habitantes del cementerio.
De nada sirve que nos tapemos las orejas. Los comentarios, las risitas irónicas, los cascotes que caen de no se sabe dónde, nos atormentan en tal forma los minutos del día y del insomnio, que nos dan ganas de suicidarnos nuevamente.
Aunque parezca mentira -esas humillaciones- ese continuo estruendo resulta mil veces preferible a los momentos de calma y de silencio.
Por lo común, éstos sobrevienen con una brusquedad de síncope. De pronto, sin el menor indicio, caemos en el vacío. Imposible asirse a alguna cosa, encontrar una a que aferrarse. La caída no tiene término. El silencio hace sonar su diapasón. La atmósfera se rarifica cada vez más, y el menor ruidito: una uña, un cartílago que se cae, la falange de un dedo que se desprende, retumba, se amplifica, choca y rebota en los obstáculos que encuentra, se amalgama con todos los ecos que persisten; y cuando parece que ya va a extinguirse, y cerramos los ojos despacito para que no se oiga ni el roce de nuestros párpados, resuena un nuevo ruido que nos espanta el sueño para siempre.
¡Ah, si yo hubiera sabido que la muerte es un país donde no se puede vivir!

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Poema de la voz intacta.

Habla mi voz autoritaria,
—Invasora de nardos y de rosas—
Mientras el pan de tu sonrisa se alza
Desde el horno sangriento de tu boca.
Bajo la tarde
—Mujer ciega que lava sus penas en el tiempo—
El corazón se vierte gota a gota
En los innumerables móviles del silencio:
Y es en vano seguir
Las sombras de esperanza
Donde anochece la mirada
Y querer sepultarse en un suspiro
O en un surco de lágrimas.
En vano apretujar contra el recuerdo
Mariposas heridas de distancia.
Todo se ha muerto aquí:
La inquietud de las rosas
Prendidas en el alma,
El sosiego uniforme de las piedras
Curtidas de sol y agua,
El vaho de miseria
Que exhalan pies errantes,
El furor de los gritos
Y el rencor de la sangre.
Por las calles sin alma
Ya no se divierte el escándalo
Ni la curiosidad de los ojos
Que anhelan abismarse desnudos en un charco.
Habla mi voz autoritaria,
Pero los rojos nardos que te sirven
Para oír, no se abren;
Y mis palabras, en vaivén intacto,
Regresan aturdidas a su base.

Antonio Gamero.

Antonio Gamero nació en El Salvador, en 1915. Según Toruño, pertenece a una generación de impetuosas innovaciones. Gamero viene de la sufrida greda del barrio pobre y así lo proclama. Su poesía es libre y jamás la ha hipotecado. El libro TNT fue explosiva bomba de escándalo en las mentalidades temerosas, con miedo a la palabra suelta, libre, sincera y franca. En su tiempo, este libro fue ampliamente discutido; pero no anulado, según palabras de Felipe Toruño.

Jueves en el mundo.silvia21

Cada partícula de este viento voraz penetra en mi ser que se vuelve un torbellino de energías.
Aún allí te encuentro, mi jueves sin historia se llena de tu mirada otra vez.
Presagio.
Instinto.
Destino.
Ilusión.
Dolor.
Mis dedos tocan muy suave a mis manos intentando suavizar mis propias caricias.
La fotografía de un epílogo sencillo en mi mente que no puede dejarte, tampoco tenerte.

Jueves silencioso y poderoso que me refriega la vida ahí adelante para que la vea pasar sin perder detalle.
La copa de vino.
El brillo realzado de mi pasión.

El descanso. La pausa de tu recuerdo. La exclamación.

Silvia Etchaide

La vida de Julia de Burgos fue intensa y definitivamente breve, aunque sin duda esta escritora puertorriqueña dejó un legado indispensable para la poesía. Nació en 1914. En el año 1940 tuvo una experiencia muy positiva en Nueva York, donde recibió el merecido reconocimiento por su trabajo; sin embargo, cuando trece años más tarde Julia se dejó ahogar por el alcohol, esta misma ciudad enterró su cuerpo en una tumba anónima.
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“EL MAR Y TÚ”

La carrera del mar sobre mi puerta
es sensación azul entre mis dedos,
y tu salto impetuoso por mi espíritu
es no menos azul, me nace eterno.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo nadan a mi encuentro,
y en locura de amarme hasta el naufragio
van rompiendo los puertos y los remos.

¡Si tuviera yo un barco de gaviotas,
para sólo un instante detenerlos,
y gritarle mi voz a que se batan
en un sencillo duelo de misterio!

Que uno en el otro encuentren su voz propia,
que entrelacen sus sueños en el viento,
que se ciñan estrellas en los ojos
para que den, unidos, sus destellos.

Que sea un duelo de música en el aire
las magnolias abiertas de sus besos,
que las olas se vistan de pasiones
y la pasión se vista de veleros.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo estiren en un sueño
que se lleve mi barco de gaviotas
y me deje en el agua de dos cielos.

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Marco Aurelio, apodado el Sabio, murió un día como hoy, en el año 180 (17 de marzo). Nacido en Roma, fue emperador del Imperio romano desde el año 161 hasta el año de su muerte en 180. Fue el último de los llamados Cinco Buenos Emperadores, tercero de los emperadores de origen hispano y está considerado como una de las figuras más representativas de la filosofía estoica.

Su gobierno estuvo marcado por los conflictos militares en Asia frente a un revitalizado Imperio parto, trayendo consigo una plaga, conocida como la Plaga Antonina o la Plaga de Galeno, que se extendió por el Imperio romano entre los años 165 y 180, Veamos:

En la provincia de Asia, un revitalizado Imperio Parto renovó el asalto a las posesiones imperiales en el año 161. El conflicto comenzó con la derrota de dos ejércitos romanos y la invasión parta de los territorios de Armenia y Siria. Al tener noticias del inicio de las hostilidades, Marco Aurelio decidió enviar a su colega con órdenes de comandar las legiones estacionadas en el Este y hacer frente al invasor. La guerra finalizó con éxito en el año 166, aunque el mérito de la victoria se debió exclusivamente al buen hacer de los generales subordinados de Vero como Cayo Avidio Casio. Cuando volvió de su campaña, Vero fue recompensado con un triunfo. El desfile de la ciudad fue tremendamente inusual ya que incluyó a los dos emperadores y toda su familia, recordando al de Tito Flavio Sabino Vespasiano cuando volvió de su campaña en Judea. Los dos hijos de Marco Aurelio, Cómodo y Annio Vero fueron elevados a la categoría de César para la ocasión.

La vuelta del ejército de Vero trajo consigo la plaga, conocida como la Plaga Antonina o la Plaga de Galeno, que se extendió por el Imperio entre los años 165 y 180. La enfermedad se tornó en una incontrolable pandemia variedad de la viruela o el sarampión y dañó de manera irreversible las vidas de los dos emperadores de la época. Lucio Vero perdió la vida en el año 169 a causa de esta plaga y Marco Aurelio vio dañada su reputación ya que se dio el nombre de su familia (Antonina) a la plaga. Según el historiador Dión Casio la enfermedad regresó nueve años después causando 2.000 muertes diarias en Roma. Se estima que perecieron millones de personas durante esta época.
Las guerras párticas son una serie de campañas que llevaron a cabo los imperios de Partia y de Roma entre sí por el control de Medio Oriente. Entre estas guerras hubo extensos periodos de paz y treguas. Aunque las guerras fueron varias, seguían usualmente el mismo plan táctico: una gran ofensiva persa llegaba a ocupar las provincias romanas de Siria y Armenia; luego venía el contraataque romano con fuerzas de refuerzo que recuperaban sus provincias y ocupaban la Mesopotamia. Por último, usualmente venía una ofensiva persa que obligaba a los romanos a salir de los territorios conquistados, lo que dejaba la situación igual que al momento de iniciarse la guerra
El objetivo primordial que movilizó al Imperio romano fue la necesidad de mantener libre la denominada ruta de la India, desde donde obtenía gran provisión de especias, perfumes, objetos de valor y animales exóticos.

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Foto: Mi querido amigo Alejandro Marcos entrevistando al maestro allá por los inicios de la década del ochenta.

JORGE LUIS BORGES
El tintorero enmascarado Hákim de Merv
A Angélica Ocampo

Si no me equivoco, las fuentes originales de información acerca de Al Moqanna, el Profeta Velado (o más estrictamente, Enmascarado) del Jorasán, se reducen a cuatro: a) las excertas de la Historia de los jalifas conservadas por Baladhuri, b) el Manual del gigante o Libro de la precisión y la revisión del historiador oficial de los Abbasidas, ibn abi Tair Tarfur, c) el códice árabe titulado La aniquilación de la rosa, donde se refutan las herejías abominables de la Rosa oscura o Rosa escondida, que era el libro canónico del Profeta, d) unas monedas sin efigie desenterradas por el ingeniero Andrusov en un desmonte del Ferrocarril Trascaspiano. Esas monedas fueron depositadas en el Gabinete Numismático de Teherán y contienen dísticos persas que resumen o corrigen ciertos pasajes de la Aniquilación. La Rosa original se ha perdido, ya que el manuscrito encontrado en 1899 y publicado no sin ligereza por el Morgenländisches Archiv fue declarado apócrifo por Horn y luego por Sir Percy Sykes.
La fama occidental del Profeta se debe a un gárrulo poema de Moore, cargado de saudades y de suspiros de conspirador irlandés.

LA PÚRPURA ESCARLATA

A los 120 años de la Hégira y 736 de la Cruz, el hombre Hákim, que los hombres de aquel tiempo y de aquel espacio apodarían luego El Velado, nació en el Turquestán. Su patria fue la antigua ciudad de Merv, cuyos jardines y viñedos y prados miran tristemente al desierto. El mediodía es blanco y deslumbrador, cuando no lo oscurecen nubes de polvo que ahogan a los hombres y dejan una lámina blancuzca en los negros racimos.
Hákim se crió en esa fatigada ciudad. Sabemos que un hermano de su padre lo adiestró en el oficio de tintorero: arte de impíos, de falsarios y de inconstantes que inspiró los primeros anatemas de su carrera pródiga. Mi cara es de oro (declara en una página famosa de la Aniquilación) pero he macerado la púrpura y he sumergido en la segunda noche la lana sin cardar y he saturado en la tercera noche la lana preparada, y los emperadores de las islas aún se disputan esa ropa sangrienta. Así pequé en los años de juventud y trastorné los verdaderos colores de las criaturas. El Ángel me decía que los carneros no eran del color de los tigres, el Satán me decía que el Poderoso quería que lo fueran y se valía de mi astucia y mi púrpura. Ahora yo sé que el Ángel y el Satán erraban la verdad y que todo color es aborrecible.
El año 146 de la Hégira, Hákim desapareció de su patria. Encontraron destruidas las calderas y cubas de inmersión, así como un alfanje de Shiraz y un espejo de bronce.

EL TORO

En el fin de la luna de xabán del año 158, el aire del desierto estaba muy claro y los hombres miraban el poniente en busca de la luna de ramadán, que promueve la mortificación y el ayuno. Eran esclavos, limosneros, chalanes, ladrones de camellos y matarifes. Gravemente sentados en la tierra, aguardaban el signo, desde el portón de un paradero de caravanas en la ruta de Merv. Miraban el ocaso, y el color del ocaso era el de la arena.
Del fondo del desierto vertiginoso (cuyo sol da la fiebre, así como su luna da el pasmo) vieron adelantarse tres figuras, que les parecieron altísimas. Las tres eran humanas y la del medio tenía cabeza de toro. Cuando se aproximaron, vieron que éste usaba una máscara y que los otros dos eran ciegos.
Alguien (como en los cuentos de las 1001 Noches) indagó la razón de esa maravilla. Están ciegos, el hombre de la máscara declaró, porque han visto mi cara.

EL LEOPARDO

El cronista de los Abbasidas refiere que el hombre del desierto (cuya voz era singularmente dulce, o así les pareció por diferir de la brutalidad de su máscara), les dijo que ellos aguardaban el signo de un mes de penitencia, pero que él predicaba un signo mejor: el de toda una vida penitencial y una muerte injuriada. Les dijo que era Hákim hijo de Osmán, y que el año 146 de la Emigración había penetrado un hombre en su casa y luego de purificarse y rezar le había cortado la cabeza con un alfanje y la había llevado hasta el cielo. Sobre la derecha mano del hombre (que era el ángel Gabriel) su cabeza había estado ante el Señor, que le dio misión de profetizar y le inculcó palabras tan antiguas que su repetición quemaba las bocas y le infundió un glorioso resplandor que los ojos mortales no toleraban. Tal era la justificación de la Máscara. Cuando todos los hombres de la tierra profesaran la nueva ley, el Rostro les sería descubierto y ellos podrían adorarlo sin riesgo –como ya los ángeles lo adoraban. Proclamada su comisión, Hákim los exhortó a una guerra santa –un djehad– y a su conveniente martirio.
Los esclavos, pordioseros, chalanes, ladrones de camellos y matarifes le negaron su fe: una voz gritó brujo y otra impostor.
Alguien había traído un leopardo –tal vez un ejemplar de esa raza esbelta y sangrienta que los monteros persas educan. Lo cierto es que rompió su prisión. Salvo el profeta enmascarado y los dos acólitos, la gente se atropelló para huir. Cuando volvieron, había enceguecido la fiera. Ante los ojos luminosos y muertos, los hombres adoraron a Hákim y confesaron su virtud sobrenatural.

EL PROFETA VELADO

El historiador oficial de los Abbasidas narra sin mayor entusiasmo los progresos de Hákim el Velado en el Jorasán. Esa provincia –muy conmovida por la desventura y crucifixión de su más famoso caudillo– abrazó con desesperado fervor la doctrina de la Cara Resplandeciente y le tributó su sangre y su oro. (Hákim, ya entonces, descartó su efigie brutal por un cuádruple velo de seda blanca recamado de piedras. El color emblemático de los Banú Abbás era el negro; Hákim eligió el color blanco –el más contradictorio– para el Velo Resguardador, los pendones y los turbantes.) La campaña se inició bien. Es verdad que en el Libro de la precisión las banderas del jalifa son en todo lugar victoriosas, pero como el resultado más frecuente de esas victorias es la destitución de generales y el abandono de castillos inexpugnables, el avisado lector sabe a qué atenerse. A fines de la luna de rejeb del año 161, la famosa ciudad de Nishapur abrió sus puertas de metal al Enmascarado; a principios del 162, la de Astarabad. La actuación militar de Hákim (como la de otro más afortunado Profeta) se reducía a la plegaria en voz de tenor, pero elevada a la Divinidad desde el lomo de un camello rojizo, en el corazón agitado de las batallas. A su alrededor silbaban las flechas, sin que lo hirieran nunca. Parecía buscar el peligro: la noche que unos detestados leprosos rondaron su palacio, les ordenó comparecer, los besó y les entregó plata y oro.
Delegaba las fatigas de gobernar en seis o siete adeptos. Era estudioso de la meditación y la paz: un harem de 114 mujeres ciegas trataba de aplacar las necesidades de su cuerpo divino.

LOS ESPEJOS ABOMINABLES

Siempre que sus palabras no invaliden la fe ortodoxa, el Islam tolera la aparición de amigos confidenciales de Dios, por indiscretos o amenazadores que sean. El profeta, quizá, no hubiera desdeñado los favores de ese desdén, pero sus partidarios, sus victorias y la cólera pública del jalifa –que era Mohamed Al Mahdí– lo obligaron a la herejía. Esa disensión lo arruinó, pero antes le hizo definir los artículos de una religión personal, si bien con evidentes infiltraciones de las prehistorias gnósticas.
En el principio de la cosmogonía de Hákim hay un Dios espectral. Esa divinidad carece majestuosamente de origen, así como de nombre y de cara. Es un Dios inmutable, pero su imagen proyectó nueve sombras que, condescendiendo a la acción, dotaron y presidieron un primer cielo. De esa primera corona demiúrgica procedió una segunda, también con ángeles, potestades y tronos, y éstos fundaron otro cielo más abajo, que era el duplicado simétrico del inicial. Ese segundo cónclave se vio reproducido en uno terciario y ése en otro inferior, y así hasta 999. El señor del cielo del fondo es el que rige –sombra de otras sombras– y su fracción de divinidad tiende a cero.
La tierra que habitamos es un error, una incompetente parodia. Los espejos y la paternidad son abominables porque la multiplican y afirman. El asco es la virtud fundamental. Dos disciplinas (cuya elección dejaba libre el profeta) pueden conducirnos a ella: la abstinencia y el desenfreno, el ejercicio de la carne o su castidad.
El paraíso y el infierno de Hákim no eran menos desesperados. A los que niegan la Palabra, a los que niegan el Enjoyado Velo y el Rostro (dice una imprecación que se conserva de la Rosa escondida), les prometo un Infierno maravilloso, porque cada uno de ellos reinará sobre 999 imperios de fuego, y en cada imperio 999 montes de fuego, y en cada monte 999 torres de fuego, y en cada torre 999 pisos de fuego, y en cada piso 999 lechos de fuego, y en cada lecho estará él y 999 formas de fuego (que tendrán su cara y su voz) lo torturarán para siempre. En otro lugar corrobora: Aquí en la vida padecéis en un cuerpo; en la muerte y la Retribución, en innumerables. El paraíso es menos concreto. Siempre es de noche y hay piletas de piedra, y la felicidad de ese paraíso es la felicidad peculiar de las despedidas, de la renunciación y de los que saben que duermen.

EL ROSTRO

El año 163 de la Emigración y quinto de la Cara Resplandeciente, Hákim fue cercado en Sanam por el ejército del jalifa. Provisiones y mártires no faltaban, y se aguardaba el inminente socorro de una caterva de ángeles de luz. En eso estaban cuando un espantoso rumor atravesó el castillo. Se refería que una mujer adúltera del harem, al ser estrangulada por los eunucos, había gritado que a la mano derecha del profeta le faltaba el dedo anular y que carecían de uñas los otros. El rumor cundió entre los fieles. A pleno sol, en una elevada terraza, Hákim pedía una victoria o un signo a la divinidad familiar. Con la cabeza doblegada, servil –como si corrieran contra una lluvia–, dos capitanes le arrancaron el Velo recamado de piedras.
Primero, hubo un temblor. La prometida cara del Apóstol, la cara que había estado en los cielos, era en efecto blanca, pero con la blancura peculiar de la lepra manchada. Era tan abultada o increíble que les pareció una careta. No tenía cejas; el párpado inferior del ojo derecho pendía sobre la mejilla senil; un pesado racimo de tubérculos le comía los labios; la nariz inhumana y achatada era como de león.
La voz de Hákim ensayó un engaño final. Vuestro pecado abominable os prohíbe percibir mi esplendor… comenzó a decir.
No lo escucharon y lo atravesaron con lanzas.

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AMOR PROHIBIDO

Subes centelleante de labios y de ojeras!
Por tus venas subo, como un can herido
que busca el refugio de blandas aceras.

Amor, en el mundo tú eres un pecado!
Mi beso en la punta chispeante del cuerno
del diablo; mi beso que es credo sagrado!

Espíritu en el horópter que pasa
¡puro en su blasfemia!
¡el corazón que engendra al cerebro!
que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste.
¡Platónico estambre
que existe en el cáliz donde tu alma existe!

¿Algún penitente silencio siniestro?
¿Tú acaso lo escuchas? Inocente flor!
… Y saber que donde no hay un Padrenuestro,
el Amor es un Cristo pecador!

César Vallejo nace un 16 de Marzo de 1892 en Santiago de Chuco. Poeta, periodista y educador peruano considerado entre los autores más grandes e innovadores de la poesía del siglo XX, a pesar de la brevedad de su vida y obra. Muere el 15 de Abril de 1937 en Paris.