Fuente: DIOS NO EXISTE. Administrador: Pablo Naveira.

Esclavos Primitivos y Supersticiosos

El ser humano no comprende el mundo sino por medio de su capacidad cognitiva. Las emociones, al igual que los sentidos, son sólo un medio de experimentación; no de conocimiento. Todo objeto imaginado es real en un sentido parcial, dentro de la mente de quien lo imagina, e irreal en un sentido más objetivo; en la realidad demostrable. Aquí se contraponen dos concepciones antagónicas, lo verificable: objetivo, concreto y tangible, y aquello que es real sólo de un modo conceptual: subjetivo, incomprobable e intangible. En este sentido, la concepción de la realidad se torna ambigua. Esto es consecuencia de nuestra percepción del mundo, una basada no sólo en la razón, sino también en las emociones.

Hemos aprendido que nuestra concepción de la realidad se construye en la mente, a partir de la percepción de nuestros sentidos. Epicuro llamó “criterios de evidencia” a dichas sensaciones. En ellas, él suponía que el hombre basa sus representaciones mentales; dado que no podemos conocer lo que no percibimos. Por tal medio, Epicuro dedujo que lo “espiritual” o inmaterial, de hecho, no existe. Sostuvo además, que todo lo existente, la naturaleza corpórea o material; está formado por átomos, idea que propusiera primeramente Leucipo de Mileto. También Aristóteles afirma que todo conocimiento comienza con la experiencia. Creía que gracias a la acción del intelecto, podemos conocer las formas universales presentes en las cosas particulares.

Aristóteles también postuló que sin representaciones sensibles no se puede pensar, y que todo conocimiento comienza con la percepción; para luego llevar a cabo una abstracción que permita la captación de la realidad misma. Es así precisamente como notó que durante los eclipses lunares, al posarse la sombra de la Tierra sobre la Luna, ésta presenta bordes curvos, y dedujo que la Tierra debía ser esférica. De la misma manera, a través de la percepción y la deducción lógica, Eratóstenes calculó el perímetro de la Tierra en 39.614 kilómetros, siendo de 40.008 kilómetros la cifra conocida en la actualidad. Bajo el mismo criterio: teorización y deducción, Anaximandro definió la idea de la Evolución de los seres vivos, sosteniendo que, los vertebrados, incluidos los seres humanos, descendían de los peces. Propuso también la primera aproximación a la teoría heliocéntrica, deduciendo que el Sol, la Luna y los planetas rodeaban a la Tierra.

Irónicamente, más de 2500 años después, la humanidad perpetúa criterios acordes con seres primitivos y supersticiosos. Los parámetros del sentido común, se ven opacados por sistemas de pensamiento que, como Nietzsche nos diría, nos remiten a un accionar subordinado a la aceptación del mandato incuestionable del amo; tal como criaturas cuyo discernimiento se anula ante una autoridad irrevocable. He aquí la insignificancia en su máxima expresión, la ignorancia autoimpuesta de la que Aristóteles nos hablara; afirmando que sólo se es culpable de dicha condición, cuando uno mismo es su causante.

Nota: Para Aristóteles (384 – 322 AEC), el objeto de conocimiento es la cosa en sí, compuesta de materia (particular) y forma (universal). El conocimiento, no es una construcción anterior a la razón, sino el fruto del esfuerzo conjunto de los sentidos y el entendimiento.
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