lasletrasmolan

Otra vez el insomnio en su hora justa, ni más ni menos, y las voces anónimas deslizándose en la partitura. Estás circunstancias no corresponderían a ser experimentadas, o quizás sí, someterse y entablar diálogo con aquellos aullidos que no enuncian nada más que ruidos. Pero no puedo crear tal patología del ser esquizofrénico, detrás de mí hay una cierta cantidad de ojos observándome. Y no sólo observan, en sus miradas tienen un juicio de exterminio.
Justamente ayer me crucé con el loco que vive sobre la calle Avellaneda. Iba hablando abnegadamente con no sé quien, sus gestos se disparaban a un interlocutor inexistente. Hice que toda la situación fuese indiferente y seguí circulando.  Entendía que no podía involucrarme en su mundo, lo llevaba tan sujeto con sus manos que a la menor intervención me hubiese estrangulado. Uf… un suspiro no es suficiente para cambiar las cosas. En el suspiro uno…

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