Archivos para el mes de: septiembre, 2013

Miguel Angel Morelli
biblioteca
Esta tarde, finalmente, junté coraje y me puse a ordenar la biblioteca del entrepiso. No hice ni el 2%, porque a cada rato olvidaba el plumero para ponerme a hojear un libro. Sin embargo, llegué a varias conclusiones:

1 – Tengo unos cuantos libros que serían la envidia de más de uno.
2 – Tengo unos cuantos libros que serían el hazmerreír de más de cuatro.
3 – No soy en absoluto alérgico al polvo.
4 – A los 20 años fui un lector cien veces más voraz de lo que soy ahora.
5 – Ahora soy un lector cien veces más cuidadoso de lo que fui a los 20.
6 – De todas las dedicatorias que atesoro, la más conmovedora sigue siendo la de José Donoso.
7 – Me pasé la vida comprando libros para leer cuando sea viejo, libros que ahora no tengo ni tiempo ni ganas de leer.
8 – Mi colección de obras de y sobre Borges se ha vuelto importante de verdad. Sueño con poder tenerla algún día en un pequeño local donde funcione una suerte de club de lectores borgeseanos.
9 – Es en la biblioteca adonde mejor se llevan todas las ideas, aún las más encontradas: en uno de los estantes descubrí una Biblia al lado de Nietzsche, y en otro a Sartre y Silvina Bullrich conviviendo pacíficamente.
10 – Si vuelvo a juntar coraje, la semana que viene plumereo otro poco…

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VIAJAR
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Asimilar horizontes. ¿Qué importa si el mundo
es plano o redondo?
Imaginarse como disgregado en la atmósfera,
que lo abraza todo.
Crear visiones de lugares venideros y saber
que siempre serán lejanos,
inalcanzables como todo ideal.
Huir lo viejo.
Mirar el filo que corta una agua espumosa
y pesada.
Arrancarse de lo conocido.
Beber lo que viene.
Tener alma de proa.

Ricardo Güiraldes (1886-1927)

Esta fotografía con tan mala definición es un documento muy valioso. La tomó la sonda Voyager 1, en 1990, cuando, justo antes de abandonar el Sistema Solar, dirigió su cámara hacia el Sol, a una distancia de más de 6.000 millones de km. Es la fotografía mas lejana de la tierra jamás tomada. El minúsculo punto de luz azul es la Tierra, vista desde los confines del Sistema Solar. Esta imagen inspiró un artículo del astrónomo estadounidense Carl Sagan (1934-1996), que llamó «Reflexiones sobre una mota de polvo». A continuación, un fragmento de ese artículo.
foto tierra voyager 1

“VIVIMOS EN UNA MOTA DE POLVO”

«Conseguimos tomar esa fotografía [desde el espacio profundo] y, si la observas, verás una mota. Es aquí. Es nuestra casa. Somos nosotros. En esa mota, cualquiera de quien haya oído hablar, cualquier ser humano que haya existido, vivió su vida. El conjunto de nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada cobarde […] cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño lleno de esperanza, cada madre y cada padre, cada inventor y cada explorador, cada santo y cada farsante en la historia de nuestra especie, vivieron en una mota de polvo, suspendida en un rayo de Sol.
La Tierra es una pequeña etapa en un inmenso estadio cósmico. Pensad en los ríos de sangre vertidos por todos aquellos generales y emperadores para que, en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de una mota de polvo. Pensad en las crueldades sin fin infligidas por los habitantes de una esquina de la mota en los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Qué frecuentes sus incomprensiones, su propensión a matarse entre ellos, qué fervientes sus odios. Nuestra imaginaria importancia, la ilusión de que tenemos alguna posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de pálida luz.»

“Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio”, de Carl Sagan. (1994)

bar
MUCHO GUSTO

Se habían encontrado en la barra de un bar, cada uno frente a una jarra de cerveza, y habían empezado a conversar al principio, como es lo normal, sobre el tiempo y la crisis, luego, de temas varios, y no siempre racionalemente encadenados. Al parecer, el flaco era escritor, el otro, un señor cualquiera. No bien supo que el flaco era literato, el señor cualquiera, empezó a elogiar la condición de artista, eso que llamaba el sencillo privilegio de poder escribir.
– No crea que es algo tan estupendo -dijo el Flaco-, también a momentos de profundo desamparo en lo que se llega a la conclusión de que todo lo que se ha escrito es una basura; probablemente no lo sea, pero uno así lo cree. Sin ir más lejos, no hace mucho, junté todos mis inéditos, o sea un trabajo de varios años, llamé a mi mejor amigo y le dije: Mira, esto no sirve, pero comprenderás que para mi es demasiado doloroso destruirlo, así que hazme un favor; quémalos; júrame que lo vas a quemar y me lo juró.
El señor cualquiera quedó muy impresionado ante aquel gesto autocrítico, pero no se atrevió a hacer ningún comentario. Tras un buen rato de silencio, se rascó la nuca y empinó la jarra de cerveza.
– Oiga, don -dijo sin pestañear-, hace rato que hemos hablado y ni siquiera nos hemos presentado, mi nombre es Ernesto Chavez, viajante de comercio y le tendío la mano.
– Mucho gusto -dijo el otro, oprimiéndola con sus dedos huesudos-, Franz Kafka para servirle.

BALADA DEL BOLUDO
Poema de Isidoro Blaisten (Argentina, 1933-2004)
isidoro Blaisten
Por mirar el otoño
perdía el tren del verano.
Usaba el corazón en la corbata.
Se subía a una nube,
cuando todos bajaban.

Su madre le decía:
No mires las estrellas para abajo,
no mires la lluvia desde arriba.
No camines las calles con la cara,
no ensucies la camisa;
no lleves tu corazón bajo la lluvia, que se moja.
No des la espalda al llanto,
no vayas vestido de ventana,
no compres ningún tílburi en desuso.

Mirá tu primo el recto
que duerme por las noches.
Mirá tu primo el justo
que almuerza y se sonríe.
Mirá tu primo el probo
puso un banco en el cielo.

Tu cuñado el astuto
que ahora alquila la lluvia.
Tu otro primo el sagaz
que es gerente en la luna.

—Tienes razón, mamá —dijo el boludo
y se bebió una rosa.
—No seré más boludo—
y se bajó del viento.
—Seré astuto y zahorí—
y dio vuelta una estrella para abajo
y se metió en el subte
y quedaron las gaviotas.

Entonces vinieron los parientes ricos
y le dijeron:
—Eres pobre, pero ningún boludo.
Y el boludo fue ningún boludo
y quemaba en las plazas
las hojas que molestan en otoño.
Y llegó fin de mes.
Cobró su primer sueldo
y se compró cinco minutos de boludo.

Entonces vinieron las fuerzas vivas
y le dijeron:
—Has vuelto a ser boludo, boludo.
—Seguirás siendo el mismo boludo de siempre.
—Debes dejar de ser boludo, boludo.

Y medio boludo,
con esos cinco minutos de boludo,
dudaba entre ser ningún boludo
o seguir siendo boludo para siempre.
Dudaba como un boludo.
Y subió las escaleras para abajo,
hizo un hoyo en la tierra
miraba las estrellas.
La gente le pisaba la cabeza,
le gritaba boludo.
Y él seguía mirando
a través de los zapatos
como un boludo.

Entonces vino un alegre y le dijo:
—Boludo alegre.
Vino un pobre y le dijo:
—Pobre boludo.
Vino un triste y le dijo:
—Triste boludo.
Vino un pastor protestante y le dijo:
—Reverendo boludo.
Vino un cura católico y le dijo:
—Sacrosanto boludo.
Vino un rabino judío y le dijo:
—Judío boludo.
Vino su madre y le dijo:
—Hijo, no seas boludo.
Vino una mujer de ojos azules y le dijo:
—Te quiero.

Isidoro Blaisten fue uno de los tantos judíos argentinos que poblaron las zonas rurales del interior. Nacido con el apellido Blaisten, posteriormente lo cambiaría pasándose a llamar Isidoro Blastein, aunque en algunas ocasiones también firmó como Blaistein.
Miembro de la Academia Argentina de Letras desde 2001 y miembro correspondiente de la Real Academia Española, combinaba el ejercicio de la literatura con su oficio de librero de barrio, tras haber sido publicista y fotógrafo de niños. Colaboró con la revista «El escarabajo de oro» y con diversos medios periodísticos argentinos.
Su obra se caracteriza por el absurdo y un sutil sentido del humor con un excelente uso del habla coloquial.
Isidoro Blaisten, figura destacada de la literatura argentina,falleció en la víspera del 28 de agosto de 2004 víctima de una enfermedad pulmonar. Tenía 71 años.

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“Las personas curvas”, de Jesús Lizano.

Mi madre decía: a mí me gustan las personas rectas

A mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas:
el amor es curvo;
¡el vientre es curvo!;
lo diverso es curvo.
A mí me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
las naranjas: curvas;
los labios: curvos;
y los sueños; curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva.
El día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!
Y no me gustan las personas rectas,
el mundo recto,
las ideas rectas;
a mí me gustan las manos curvas,
los poemas curvos,
las horas curvas:
¡contemplar es curvo!;
(en las que puedes contemplar las curvas
y conocer la tierra);
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.
Y la paciencia es curva.
El pan es curvo
y la metralla recta.
No me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
detrás de las cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
a mí me gustan los maestros curvos,
las maestras curvas.
No los dioses rectos:
¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!
El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no resisto las verdades rectas.
Vivir es curvo,
la poesía es curva,
el corazón es curvo.
A mí me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las personas rectas.

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Jesús Lizano (Barcelona,  1931-2015),  licenciado en Filosofía, poeta y pensador libertario que defiende lo que el denomina “Misticismo Libertario”, la evolución desde el Mundo Real Salvaje donde se encuentran todos los animales excepto la especie humana, que ahora se encuentra estancada en el Mundo Real Político, en su camino hacía el Mundo Real Poético, la acracia*. Publica periódicamente “la columna poética y el pozo político” en la revista libertaria Polémica editada en Barcelona.

* Acracia: (del griego α-, a “no”, y κράτος, kratos “autoridad”) designa una concepción que niega la necesidad de que exista cualquier clase de autoridad. Usada ampliamente como sinónimo de anarquía, la raíz del concepto no es la misma: mientras anarquía alude a la ausencia de un gobierno o Estado que dirija la sociedad, acracia supone la ausencia de coerción.

Miguel Angel Morelli*:

Llegó Rulfo a la Argentina y preguntó cuál era el escritor joven más brillante, el de mayor futuro. “¡Mi hijo!” -dijo mi mamá. “Está bien -dijo Rulfo-, tráigamelo, así me sirve café y organiza la cola mientras yo firmo ejemplares…” Y ahí estoy, como ven, laburando de guardaespaldas del autor de “Pedro Páramo”. Había tanta gente en el stand que el pobre tipo firmaba sin levantar la vista. Hasta que en una de esas se paró enfrente suyo Eduardo Belgrano Rawson**, y le extendió un ejemplar de las Obras Completas que Biblioteca Ayacucho le acababa de editar al mexicano. Rulfo lo miró asombrado: “¿Este libro es suyo?” -preguntó. Belgrano Rawson asintió con la cabeza. “¡Uyyy -suspiró-, entonces usted debe ser un hombre muy rico. Yo no he podido comprármelas todavía…”

Publicado en el muro de Miguel Angel Morelli (de barba, en la foto).

* Miguel Ángel Morelli es un escritor y periodista argentino nacido en Coronel Suárez en 1955 y residente en Quilmes (provincia de Buenos Aires).Como poeta, ha editado cinco títulos. También participó en diversas antologías de Argentina y países de Hispanoamérica. Entre los especialistas que han abordado la poética morelliana, merecen destacarse los trabajos de los doctores Luis Alberto Vittor, de la Universidad Argentina John F. Kennedy, y John Andrew Morrow, de la Northern State University de Aberdeen (Dakota del Sur), quien tradujo parte de su obra tanto al inglés como al francés.

** Eduardo Belgrano Rawson es un escritor argentino nacido en la ciudad de San Luis, Argentina, en 1943. Se dedicó al periodismo y escribió guiones de historieta para revistas de la editorial Columba. Como periodista, se desempeñó en la revista “Primera Plana” (años 1960), en el diario “La Opinión” (años 1970) y en la revista “Temas y fotos”. Escribio varias novelas entre ellas “Fuegia”.
Rulfo y Morelli

miedos
Somos los sin rostro detrás de la luna.
Evaporando los sueños del triste en una noche de otoño.
Los malhechores que aguardan detrás de las miradas.
Impertinentes y raudos para vaciar el alma.
Somos los desafinados acordes de una melodía que duele igual, mal tocada.
La borrasca y la ventisca que de los mares se levanta para dejarte sin valor en tus propios brazos. Y solo.
Somos los que sentencian tu día de mañana.

Somos los miedos.

Silvia Etchaide