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El 2 de febrero de 1882 nacía en Dublín, Irlanda el genial novelista y poeta James Joyce. Es considerado uno de los más importantes e influyentes escritores del siglo XX; su novela “Ulises” forma parte de las mejores novelas en lengua inglesa.

En sus poemas, como en otras obras de Joyce, el idioma se usa como medio de sátira, de destrucción por la burla; así “Gas from a Burner”, que literalmente quiere decir “Gas de un Mechero”, puede significar “fanfarronada”, dando su origen a una frase idiomática que, sin embargo, y tal vez por la poca difusión que estos poemas han tenido, no ha obtenido la aprobación popular, Joyce, conocedor hasta la médula del idioma inglés, gusta de crear nuevas frases o idiomas y de deshacer otras, ya establecidas, creando la confusión en el lector y la ambivalencia de sentido que todas las frases hechas poseen, exigiendo de aquél un análisis lógico del significado último de las mismas; de aquí que traducir a Joyce sea muy difícil.

GAS DE UN MECHERO

Damas y caballeros, estáis aquí reunidos
Para oír por qué cielo y tierra se conmovieron
Por culpa de las siniestras, negras artes
De un escritor irlandés en el extranjero.
Hace diez años que su libro me envió.
Más o menos lo leí unas cien veces,
De delante hacia atrás, de abajo a arriba,
A través de los dos extremos del telescopio.
Completo lo imprimí, hasta la mismísima última palabra.
Pero gracias a la merced del Señor,
Las tinieblas de mi mente se rasgaron,
Y vi el intento repugnante del autor.
Pues un deber tengo hacia Irlanda:
Su honor con mi mano guardo.
Esta hermosa tierra que siempre envió
Sus escritores y artistas el destierro,
Y con espíritu típico de chanza irlandesa
A sus adalides traicionó uno a uno.
Fue el seco, mojado humor de Irlanda
El que cal viva arrojó a los ojos de Parnell;
Son los cerebros irlandeses quienes de su destino
Salvan el resquebrajedo barco del Obispo de Roma,
Porque todo el mundo sabe que el Papa no puede
Eructar sin el consentimiento de Billy Walsh.
Oh Irlanda, primera y sola querencia mía,
Donde Cristo y César mano y guante son.
Oh hermosa tierra donde el trébol crece.
(Permitidme, señoras, que me suene).
No me importa un bledo deciros, para que me censuréis,
Que publiqué los poemas de Mountainy Mutton,
Y una comedia que escribió (seguro estoy
De que la leísteis) donde se habla de “bastardo”,
“Fornicador” y “ramera”, y otra obra
Sobre La Palabra y el Santo Pablo y de algunas
Piernas femeninas que no puedo recordar,
Todo ello escrito por Moore, caballero genuino,
Que vive del diez por ciento de su heredad
He impreso libros místicos por docenas:
El libro de recetas de Coussins, aunque
(Y os ruego que me perdonéis) sobre el verso diré
Que envidia daría a vuestros traseros el no haberlos
Escrito: El folklore del Norte y del Sur
Por Gregory, La de la Boca Dorada publiqué:
Tristes, tontos, solemnes poetas imprimí:
Patrick, cómo-se-llama-Colm: al ilustre
John Milicent Synge, quien el espíritu eleva
Sobre angélica ala con la muda del trotamundos,
Quien como hato la robó de la bolsa de viaje
De un director de Maunsel. Pero la cruz
Y raya trazo sobre ese condenado sujeto
Que por aquí anduvo, vestido de amarillo austriaco,
Declamando italiano que O’Leary Curtis
Y John Wyse Power pagaban por horas,
Quien escribió sobre Dublín, sucia, amada, de tal
Forma que ningún impresor, por muy africano,
De tan negro que sea, podría tolerarlo.
¡Mierda y cebollas! ¿Pensasteis que imprimiría
El nombre del monumento a Wellington,
El de Sydney Parade, y el del tranvía de Sandymount,
El de la pastelería de Downes, el del jamón
De William? ¡Maldito sea si así lo hago! iQue al fuego
Me condene! ¡Hablar sobre los Irish Names of Places!.
Me maravilla pensar, y sobre mi alma lo juro
El que el autor olvidara mencionar el Curly’s Hole.
No, señoras, mi imprenta no tomará parte
En un libelo tan basto sobre la Madrastra Erin.
Piedad tengo del pobre, por ello tomé
A un escocés pelirrojo para que vigile mi libro.
iEscocia, pobre hermana! Su destino es derrumbarse;
Más Estuardos que vender ya no encuentra
Delicada es mi conciencia como seda china:
Mi corazón tan suave como el requesón.
Como puede deciros que hice una rebaja
De cien libras sobre el presupuesto
Que le di para imprimir su Irish Review.
Amo a mi pais, ¡por los arenques que lo amo!
Quisiera que ver pudierais las lágrimas
Que sollozo al pensar en el barco, en el tren
De los emigrantes. Por tal causa para todo el mundo
Publico esta guía de ferrocarriles tan ilegible.
A la puertas de mi imprenta la pobre,
Digna prostituta, juega cada noche a la lucha libre
Con su británico artillero de calzones ajustados, y el extranjero
El don de la locuacidad aprende
De la borracha, desaliñada, ramera Dublín.
¿Quién fue el que dijo, «No resistid al mal»?.
Ese libro quemaré, aunque el diablo me lleve.
Cantaré un salmo mientras veo cómo se incendia,
Y las cenizas guardaré en un ánfora.
Penitencia haré con vientos y gemidos,
De hinojos, sobre mis canillas. La próxima
Cuaresma me desnudaré las penitentes
Nalgas al aire, y gimoteando, junto a la imprenta
Confesaré mi espantoso pecado.
Mi capataz irlandés, de Bannockburn,
Hundirá la mano derecha en la urna,
Y firmará con pulgar reverente una equis,
Memento homo sobre mi culo.

poemas manzana

Por Marcelo Luna:

No más de cincuenta poesías, escribió en su vida, pero su impronta aún hoy, no ha sido superada. Casi nadie incursionó por su universo crítico en la poesía inglesa e irlandesa actual, tuvo tal vez, más adeptos por estos lares hispanos,(Chile, Argentina) y que paradójicamente fue tardíamente traducido al español.
Sus monumentos en prosa, opacaron y le restaron mérito a una breve, pero valiosa poesía, junto a Pound y Eliot conformó la trilogía que revolucionó al idioma inglés .
Él mismo Joyce, poca importancia le daba a esas “pomas a penique cada una”(Poemas Manzanas) y probablemente junto a Música de Cámara, hubieran ido a parar a la hoguera del olvido. Su hermano Stanislaus, bregó y discutió duramente para que aceptara publicarlos.
La mayor parte de los Poemas Manzana fueron escritos entre 1904 y 1932,fechas y lugares tan disímiles como: Trieste, Pola, Dublín, Zurich y París, formaron un sorprendente itinerario pos-romántico.
En efecto, el tratamiento y la métrica lo sitúan entre los post- romanticistas y la lírica entre los autores isabelinos ingleses, amén de una clara influencia de la literatura provenzal en langue-doc, de los trovadores del Sur de Francia, a tanto llega, que en varias de sus poesías, el objeto de su amor, es netamente idílico y no correspondido, típico amor cortesano.
¿Qué lo hace entonces a Joyce tan importante? La clave radica en el tratamiento del lenguaje, Pound y Yeats notaron la cadencia musical de su obra, y en contraposición a su prosa en la maleabilidad que del inglés hizo en el Ulises, destruyendo y volviendo a elevar el idioma a una cima jamás alcanzada; en las poesías mantiene las convenciones lingüísticas de un Keats o de un Herrick.
Por momentos su lectura evoca a Rubén Darío y a Rosalía de Castro, como José M. Martín Triana acertadamente escribe en el prólogo a su traducción de Música de Cámara.
Sin embargo, el eco del vocabulario tiene una relación mas antigua, con Donne, Blake y seguramente Keats, nadie como Joyce conocía profundamente a los poetas ingleses.
Lo curioso de este irlandés genial, es el apego temático al amor, la vergüenza de ser un niño terrible e inocente a la par de la omnipresente naturaleza, con la música de cámara de fondo.
Con su Irlanda sucede algo parecido, pocas veces la denosta, ignora olímpicamente al campesino y pocas veces habla de Dublín, todo lo contrario de su prosa.
¿Son dos personas distintas ,el poeta y el prosista? No, naturalmente es un hijo de Erín, cantando a las rameras pero…Piensa Joyce como poeta y lo instrumenta (el tema vocabular) en prosa…¿Será el Ulises un inmenso poema en prosa? Finnnegans Wake definitivamente es un largo poema.
Tiene una singular peculiaridad la literatura inglesa de las postrimerías del siglo XIX y las tres cuartas partes del XX…Pound, Eliot, Joyce, O´Neill, Yeats, Wilde, Lady Gregory, Dylan Thomas, Shaw, etc…
Galeses, irlandeses, americanos, algunos indios, paquistaníes y recientemente antillanos angloparlantes son los responsables de un cambio radical en las letras sajonas.
A James Joyce le cupo la noble tarea de escribir tres ( por citar un mínimo) de los más perfectos poemas: Gas de un mechero, Ecce Puer y El Santo Oficio… Un trotamundos seudo rebelde, criptocatólico y con dejos de locura en su familia que supo enmascararse en sus versos…

James Joyce color primer plano en biblioteca

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