maya (1)
Maya Angelou *

LOS HOMBRES

Cuando era joven, solía mirar
Detrás de las cortinas
A los hombres que iban y venían por la calle. Hombres viejos, borrachos.
Hombres jóvenes, más ácidos que la mostaza.
Los veía. Los hombres siempre
Están yendo a alguna parte.
Ellos sabían que estaba ahí. Con quince
Años, y famélica.
Se paraban bajo mi ventana
Con los hombros en alto como los
Pechos de una adolescente,
Y la cola del traje palmeándoles
Las nalgas,
Los hombres.

Un día te toman con delicadeza
entre sus manos, como si
Fueras el último huevo crudo de la tierra. Después
Aprietan. Un poquito no más. El
Primer estrujón es agradable. Un abrazo rápido.
Suaves hasta tu indefensión. Un poquito
Más. Y empieza a doler. Te arrancan una
Sonrisa que patina en el miedo. Cuando
Se acaba el aire,
El cerebro te explota, estalla breve y ferozmente
Como la cabeza de un fósforo. Hecho trizas.
Es tu jugo
El que baja por sus piernas. Manchándoles los zapatos.
Mientras la tierra vuelve a enderezarse,
Y el gusto trata de retornar a la lengua,
Tu cuerpo ya se cerró. Para siempre.
No existen llaves.

Despues la ventana se cierra toda sobre
Tu mente. Ahí, detrás
Del oscilar de las cortinas, caminan los hombres.
Sabiendo algo.
Yendo a alguna parte.
Pero esta vez, nada más voy a
Pararme y mirar.

A lo mejor

 

* Maya Angelou tuvo una infancia muy sufrida. Y justo esa fue su inspiración: los abusos sexuales de los que fue víctima por parte del novio de su madre cuando tenía solo ocho años. Su madre era prostituta.
Todo este ambiente de conflicto y sufrimiento le dio un panorama diferente, por eso se convirtió en una visible activista defensora de los derechos humanos y las libertades civiles.
Contó pesares, miedos, llantos y penas, pero también risas, sueños y esperanzas que la acompañaron siempre.
Su primera novela vendió más de un millón de ejemplares en todo el mundo. Participó en el tributo a Nelson Mandela.

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