Crítica
Metáforas de Mar

Por Ahmed Oubali *

Presentación de “Metáforas de Mar” (1)

I. Preámbulo.
Ya de entrada puedo afirmar que el poemario de Mar Marchante Ortega, sobre el amor y sus avatares, sobre el sentido mismo de la vida, es excelente y original porque logra alcanzar los niveles que sólo alcanzan los grandes poetas: una alta calidad en la construcción del poemario, una concisa representación del contenido por el título, una variada creatividad notable en cada poema y la excelente relación temática que mantienen entre sí los elementos de cada poema.
Esto suscita más que admiración cuando se sabe que es su primer libro publicado. Hubiese sido justo, dada la importancia del poemario, utilizar uno de los tres análisis consagrados: el formal y estético, que interpreta la literariedad del texto; el psicoanalítico, que analiza al autor a través del estudio de su obra; y el erudito, propio de un acercamiento literario extenso.
Pero tratándose de una presentación sucinta, la autora comprenderá por qué me limitaré aquí solo a un análisis semántico (pero superficial) que consiste en analizar los aspectos del sentido y su interpretación tanto a nivel de la denotación (relación directa entre una palabra y aquello a lo que se refiere) como al de la connotación (donde entran en juego experiencias y valores asociados al significado).
II. Contenido y forma en “Metáforas de Mar”.
Conviene antes definir el concepto paradigmático de metáfora porque es la isotopía globalizante del poemario.
La metáfora (en griego = llevar más allá, o después de) consiste en la identificación entre dos términos, de tal manera que para referirse a uno de ellos se nombra al otro.
Me limito a la figura retórica porque la empleada en lingüística y en el psicoanálisis nos llevaría muy lejos.

1. Análisis del título. El título es la palabra clave de un texto porque da el tema, aunque a veces remite a una referencia muy abstracta. Tal no es el caso aquí porque no se trata de metáforas del mar ni sobre el mar. Se trata ni más ni menos de los avatares de la misma vida de la narradora (no digo “autora” para evitar polémica sobre el concepto de autobiografía en poesía), ya que se identifica o se compara con varias figuras bíblicas y mitológicas y se diluye en numerosos fenómenos naturales y oníricos.

2. Temas y argumentos.
Siendo una recopilación de poemas, es normal que haya varios temas. Todos ellos son metáforas de uno solo, el de la vida misma en todas sus manifestaciones. Creo que sería conciso hablar de la metaforización del Ser realizada por Mar. Una autobiografía lírica (de la narradora) que abarca acontecimientos y vivencias desde su juventud hasta la actualidad. Cada poema está “escrito a corazón abierto”, yo diría con el alma desnuda,
porque “todo lo regala María del Mar, todo nos lo ofrece, los ojos, la sonrisa, la sangre, el presente, el pasado y el futuro de una manera expresa”.

3. Unidades de contenido. Aunque visiblemente los argumentos, por su estructura compleja, dan una apariencia de descontextualización, una lectura anafórica y correferencial nos muestra que enlazan las distintas unidades de contenido y las organizan en un texto homogéneo: el de Mar en todas sus metáforas.
El poemario se organiza como una conmovedora partitura en cuatro movimientos, que lamento resumir por causa obvia, dejando al lector varios temas a descubrir.
– Inicio: Como en el Génesis, todo empieza con el verbo (=la escritura) que se hace carne (=la criatura) tras el acto amoroso (pág. 37): nace el pequeño David (pág. 13). El elogio a la genitora es fundamental y fundador (pág. 25).
– Complicación: Pero pronto vienen tiempos de soledad y la narradora se siento abandonada (39). Sólo vive de recuerdos (17, 19, 31, 35) lamentándose por esos avatares de su vida (15); hubo momentos de infidelidad (21) y de embriaguez (23). Luego la embargan las decepciones e intenta huir del pasado (65).
– Enredo: Entonces intenta recuperar el tiempo perdido, metaforizándolo (41), donde el ser querido es invitado al amor (43, 53, 55, 59); momento en plasmar sus vivencias en escritura (27) y en pintura (51).
– Desenlace: El optimismo y la esperanza asoman al horizonte (67) y la poeta decide ofrecer al amante su cuerpo y su alma (69).

4. Análisis semántico. Se trata de analizar cada una de las unidades de contenido citadas arriba para reformular el texto en su unidad total. Se hacen normalmente gráficos y cuadros para clasificar dichas características semánticas, analizando adjetivos y acotando sentidos. Como se necesitan varios folios para llevar a cabo este análisis y por falta de espacio, citaré sólo algunos ejemplos representativos, sin presentar el análisis sémico.
A. Descripciones físicas y síquicas.
– Descripción del acto sexual:
Tus delgados dedos en vertiginosas huellas, tu piel de tosca barba: lija gris y negra, tus aventurados labios disfrutando mis caderas (17). Aun el caliente tacto de tus dedos activa el sudor y mis deseos, aun tu sabrosa lengua empapa los secretos de mi enagua (19). Enfréntate a mis besos, desata la mordaza de mi alma y desoye los silencios. Asalta, desgarra, hiere: lucha cuerpo a cuerpo… Saquea mis reservas, asalta mi universo, ven y quémame por dentro (43). Redúcete al espacio entre tu cuerpo y mis
besos, entre tu alma y mis manos. Deshaz el corazón: desnuda tu piel morena. Calma la sed de mi fuego, derrama tu paz en mi guerra, quema el amor de mi pecho, rompe este dolor de silencio y clávale… un cuchillo al miedo (53).
– Descripción de la infidelidad:
Te soy infiel con la risa, mientras acaricio otro cuerpo, traicionando
recuerdos. Te soy infiel con mis manos, mientras recorro tus labios, libando otros besos. Te soy infiel con mis sueños, cuando regreso a otro tiempo buscando momentos. Te soy infiel con mis ojos, cuando desnudo otro pecho, amando el deseo (21).
B. Comparaciones y contraposiciones.
Intermitencia polisémica de la paradoja.
Ojalá que el silencio no me grite a voces tu nombre. Ojalá que mi verano no
fuese tu otoño enajenado. Ojalá tu sonrisa no fuese mi llanto (15).
Aun cuando te vas que no te has ido. Aun cuando te marchas pero te quedas (17).
Dánae espera, entre gritos y sombras… espera sin esperanza. El tren que
pasó, la oportunidad que perdió… Cuántas tardes dormida, sueña despierta… (33) Frías falacias tus caricias; metal amargo tus besos; piel derretida mi cuerpo. Este volver a volver, este quiero y no puedo, este desgarro certero: se me acaba la sed (65).
C. Reflexión filosófica en el poemario.
D. Hacia una interpretación semiótica del poemario.
(Expondré estos dos componentes en otra ocasión)
Conclusión.
El tono general del presente poemario es elegíaco.
Elegía viene a ser el canto de todo aquello que se pierde: amor, tiempo pasado, la vida misma, la salud, los amigos, la familia, la juventud, la felicidad, etc.
La nostalgia implica melancolía. Y ésta, semiotiza la esencia del ser, su obsolescencia, como bien lo describe la autora.
Metáforas de Mar es por tanto un fragmento de autobiografía valorativa en la que la manifestación del Yo canta el lamento por la pérdida irrecuperable de la felicidad. No obstante el poemario, que aquí no puedo explicar en su merecida perspectiva, está repleto de momentos deleitables, de nostalgia, optimismo y esperanza. En el canto que nos brinda Mar hay en efecto infinitos instantes de placidez, hondo contenido filosófico que nos invita a la contemplación del Ser para ser más humanos, demasiado humanos de lo que somos. De allí esa contagiosa y duradera emoción que nos embarga leyendo a Mar (que es también mar, un mar de metáforas, un océano de amor, porque “amar” con metáforas es sentir la vida en su suprema desnudez).
La autora, en definitiva, logra hacer, jugando a la intertextualidad, que la pesadez de nuestro ser se nos haga más soportable, que Eros y Tánatos se nos muestren más reconciliados, que Dánae esté saciada y Penélope, satisfecha, que el tiempo mismo se detenga para contemplar, alocado y abrumado, su propia fugacidad, su propio fluir, ambos insensatos e inútiles.
En el poemario de Mar, asistimos, como ya dije, a la obsolescencia del ser: los propios cuerpos de los amantes y sus posesiones más íntimas, como los pensamientos, los sentimientos, las emociones, los bienes materiales, todo lo disuelve este inexorable fluir en sufrimiento, en espera, en ruptura con el Yo y las cosas y lo que realmente permanece es el eco de un beso, una caricia, un recuerdo, un rostro, un suspiro, una sonrisa, la nostalgia de algo que tuvimos y al que ya no tenemos acceso.
Sólo quedan efectos (aunque también fugaces) de lo que fue, es decir metáforas, tal y como lo narra magistralmente Mar.
(1) METÁFORAS DE MAR, Mar Marchante Ortega, Ediciones El Boletín.
Puerto de Santa María, Cádiz. Abril de 2013.

ahamed

* Ahmed Oubali
Profesor titular de universidad.
Catedrático de Semiótica de Textos en la Escuela Normal Superior de Tetuán, desde 1991.

TÍTULOS ACADÉMICOS
1- Licenciado en Filología Hispánica. (Francia)
2- Licenciado en Traducción. (Bélgica)
3- Experto-Traductor Jurado, desde 1984. (Casablanca)
4- Licenciado en Periodismo. (Bruselas)
5-Doctor en Lengua y literatura Comparadas, por la Universidad, Rennes II Haute Bretagne, de Francia.

LENGUAS
Habladas y escritas con un alto nivel: bereber, francés, español, inglés y árabe.

CAMPO DE INVESTIGACION:
Lingüística Comparada, Semiótica de Textos, traductología, antropología, ciencia ficción e imagología.
Variación lingüística, didáctica de lenguas, teoría y práctica de la traducción, lingüística descriptiva, semántica referencial.

ESTUDIOS NO UNIVERSITARIOS REALIZADOS.

Bachiller francés en humanidades.
Curso superior de Semiótica del Objeto.
Curso superior de Semiótica e Ideología.
Diploma de Estudios superiores en Ciencias de la Comunicación.
Certificado de Semiótica del Mito y Narratología actual.
Diplôme de textologie: Conception et interprétation des textes linguistiques.

ALGUNAS CUALIFICACIONES.
Admisión en CAPES.
Beca de D.E.A.
Beca de investigación sobre El Quijote.
Diploma de Asiduidad por la Universidad de Granada.

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