octaviopazgarro

de Miguel Angel Morelli

Es fama que el argentino Adolfo Bioy Casares y la mexicana Elena Garro formaron una de las parejas de amantes más explosivas de la literatura. Bioy estaba casado con Silvina Ocampo y Garro con Octavio Paz. Tan sólida y bien avenida resultaba la pareja antes los ojos del resto del mundo, que Ocampo y Paz decidieron tomar venganza. Ignoro si con la idea de matar a sus cónyuges de sendos balazos o para matarse también ellos, de amor, en una pieza de hotel. Lo cierto es que se citaron, una tarde, en una esquina de París. Claro que no contaron con dos detalles insignificantes: en esa esquina había dos cafeterías y ellos, encima, eran extremadamente cortos de vista, de modo que llegaron, esperaron, esperaron, y se terminaron mandando a mudar, ofendido cada uno con el otro. Recién al cabo de los años descubrieron el error, pero ya era tarde… para amarse.

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