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Jorge Amado *

COMO UNA ESTRELLA DE CABELLERA RUBIA

En los muelles de Bahía cuentan que cuando un hombre valiente muere se convierte en estrella del cielo. Así ocurrió con Zumbi, con Lucas de Feira, con Besouro, todos negros valientes. Pero nunca se vio el caso de que una mujer, por más valiente que fuera, se convirtiera en estrella después de su muerte. Algunas, como Rosa de Palmeirao, como María de Cabacu, se habían vuelto santas en los cadomblés. Pero ninguna se había vuelto estrella.

Pedro Bala se tira al agua. No puede quedarse en el depósito, entre llantos y lamentaciones. Quiere acompañar a Dora, quiere irse con ella a vivir a las Terras do Sem Fim de Yemanjá. Nada siempre hacia adelante. Sigue la ruta del saveiro del Querido-de-Deus. Nada, nada sin parar. Ve a Dora delante de él. Dora, su esposa, los brazos extendidos hacia él. Nada hasta que se queda sin fuerzas. Entonces flota, los ojos en las estrellas y en la gran luz amarilla del cielo. ¿Que importa morir cuando se va en busca del ser amado, cuando el amor nos espera?

¿Que importa que los astrónomos digan que fue un cometa que pasó por Bahía esa noche? Pedro Bala vio a Dora hecha estrella, yendo hacia el cielo. Había sido más valiente que todas las mujeres, más valiente que Rosa Palmeirao, que María Cabacu. Tan valiente que antes de morir, aunque era una nena, se había entregado a su amor. por eso se volvió estrella en el cielo. Una estrella de larga cabellera rubia, una estrella como nunca había tenido una noche de Bahía.

La felicidad ilumina el rostro de Pedro Bala. Para él también vino la paz de la noche. Porque ahora sabe que ella brillará para él entre mil estrellas del cielo sin igual de la ciudad negra.

El saveiro del Querido-de-Deus lo recoge

amado
* Jorge Amado (1912-2001) es el escritor de Bahía, Brasil, por excelencia. En muchas de sus obras se mezclan los temas naturalistas y se describe el mágico ambiente de la gente humilde de Bahía. Es autor de “Tierra del sinfín” (1944), “Gabriela, clavo y canela” (1958), “Doña Flor y sus dos maridos” (1966) y “Teresa Batista cansada de guerra” (1973), entre otros. Este cuento pertenece a su libro “Capitanes de arena”

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