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Shahrnush Parsipur *

MADOJT

Madojt se había plantado junto al arroyo. Durante el otoño no hizo más que gemir. En el barro, sus piernas se congelaban lentamente. Las lluvias otoñales le habían desgarrado la ropa. Se había quedado medio desnuda y en harapos. En invierno temblaba y, durante esta estación, se quedó totalmente congelada. Sus ojos abiertos miraban fijamente el río. El agua corría.

Con la llegada de la primavera y del primer relámpago el hielo se deshizo en su cuerpo. Vio los finos brotes verdes que salían de los dedos de la mano y las raíces que crecían de los dedos de los pies. Durante toda la primavera escuchó con atención el sonido del crecimiento de sus raíces que absorbían la esencia de la tierra y la repartían en su cuerpo. Día y noche lo escuchaba
.
En verano, veía el agua del río de colo verde.

El frío llegó de nuevo con el otoño. Ya no se quejaba. Sus raíces dejaron de crecer y de expandirse.
Durante el invierno, se alimentó del rocío; aunque estaba congelada, podía ver el agua del arroyo y su color verde azulado.

En primavera, su tronco se llenó de brotes verdes. Fue en una preciosa primavera. Había aprendido el canto del arroyo y cuando lo entonaba, su cuerpo se llenaba de alegría. Las hojas se volvían cada vez más verdosas.
En verano, el agua era azul y podía disfrutar mirando los peces.

De nuevo, llegó el frío invierno; el cielo era morado. Pero aun así, su corazón se llenaba de alegría. Su corazón había descubierto la naturaleza del árbol: se lo guardaba todo.

A mediados de invierno, empezó a alimentarse de leche humana. Tenía ganas de reventar. Aún no había llegado la primavera y el hielo se deshacía en su cuerpo. Sentía mucho dolor. Su mirada se había quedado fija en el agua que discurría gota a gota. Madojt se alimentó, durante tres meses de la leche humana. En primavera, experimentó un desgarro lento y continuo en los tendones. Sus arterias se separaban gimiendo, progresivamente.

En su definitiva transformación Madojt se desintegraba en una sensación de parto. Sus ojos se habían salido de las órbitas. Mientras el agua había dejado de ser una masa de gotas para convertirse en etérea, Madojt, suavemente, se abría y se transformaba en una montaña de semillas. Había viento, un viento muy fuerte que entregó la esencia de Madojt al arroyo.

Madojt viajó con el agua, viajó en el agua. Se repartió por el mundo, visitando el universo.

Shahrnush Parsipur

* Shahrnush Parsipur (1945) nació en Teherán, donde la literatura escrita por mujeres debió siempre imponerse al dominante discurso masculino. Fue perseguida y torturada, primero por el régimen del Sha y luego por la República Islámica, emigrando luego a Estados Unidos donde vive. La aclamada película “The Last Word” se basa en su obra y en su valiente resistencia a la intolerancia.
Este relato es un capítulo de su novela “Mujeres sin hombres”, novela que “por momentos recuerda Las mil y una noches y en otros, recupera con solvencia lo mejor del realismo mágico y la tradición occidental”. Pertenece a la colección Narradoras de Orillas Lejanas, editado por Capital intelectual (2009).

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