Archivos para el mes de: enero, 2015

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Nuria Nuy

veo en esas dunas el silencio,
se moja en el espacio libre.
veo el silencio envuelto en sal
cuando se cansa de andar.
él es tan mío en las hojas
que puedo escribirlo sin pluma.
veo las dunas llover
llueven tus manos recortadas.
se mueve el silencio
la noche lo busca
hasta dormir.
el silencio
adormece
el tiempo,
la noche.

http://paseoliterarionuy.blogspot.com.ar/
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Decur (Artista), de su próximo libro “Semillas”
Ediciones de la Flor (histórica editorial de Mafalda – Quino)

“Decur es un niño que habita en el cuerpo de Guillermo Decurgez. Dibuja y pinta lo que tiene ganas”

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Mantha Tsialiou
Imagen: Dibujo de Mantha Tsialiou.

Denise Levertov *

DESDE LEJOS (II)

El primer poema
se convierte en el último.

El mundo
es redondo.
Estoy viajando.

Aprendí
el tenso y esbelto
calor de tu cuerpo
casi de memoria.

La más azul y lejana distancia
es la que llevas
adentro tuyo-
su frío es
inexorable.


que no puedes escucharme.

Recojo las espigas
sola en un campo
en medio del mundo,

tu estás escuchando
una canción
que desconozco,

que nadie
ha cantado aún.

Esto no es
una despedida.
Tengo
tu palabra,
inviolable.
El último poema

envuelto en el lúcido color
ámbar del mundo

se convierte en el primero.

denise
* Denise Levertov (1923-1997) es una poeta inglesa, nacionalizada estadounidense. Cuando tenía doce años de edad envío algunos de sus poemas a T. S. Eliot, quien le respondió con una carta de dos páginas, animándola a continuar. En 1940, cuando tenía 17 años, Levertov publicó su primer poema. Escribió veinte libros de poesía y crítica, además de realizar traducciones. Participó y editó varias antologías.

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Patricia Díaz Bialet *

LA PUNTADA PENETRANTE DE LA POESÍA

De una vez por todas hagamos algo de valor.

Arrojemos al fuego el traje inservible de poeta,
los anteojos opacos de la literatura de molde,
las estupendas manoplas de la estupidez.

Que nos perfumemos solamente con el aire.
Que nos arranquemos la sudorosa piel de los halagos.

De una vez por todas hagamos algo de valor.

Un canto que reanime a los muertos
y pase su llamarada por sobre el letargo de los escritores.

Algo de valor.

La lucidez de la poesía.
La intuición de las palabras arrojadas desde la garganta del misterio.

Basta de las rondas nocturnas
en donde se lucen las ropas más que las genialidades.

Estoy cansada de los pobres lectores confundidos.

Ante el poema
quedar encorvados como el cuello de un cisne.

liviana
* Patricia Díaz Bialet (1962) nació en Buenos Aires, Argentina. En 1987 su libro inédito “Destierros de Arena” recibió el Primer Premio en el Concurso Nacional Pablo Piva, otorgado por la Fundación Argentina para la Poesía. Obtuvo el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes en dos oportunidades, entre otros premios. Publicó una decena de libros de poesía.

poesia

No existe una escuela que enseñe a vivir

no hay
nada como un manual
que nos explique
por qué
o cómo
ni siquiera
-y esto sí quisiera saberlo-
para qué
no hay
sencillamente
nada
ninguna palabra
que explique esto
que es
excepto
tal vez
esa tan linda:
mirarte a los ojos
y decir
ojalá

Facundo Morelli

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Imagen: The Water Lord by DricheeChung

Yasunari Kawabata *

ROSTROS

Desde los seis o siete años hasta que tuvo catorce o quince, no había dejado de llorar en escena. Y junto con ella, la audiencia lloraba también muchas veces. La idea de que el público siempre lloraría si ella lo hacía fue la primera visión que tuvo de la vida. Para ella, las caras se aprestaban a llorar indefectiblemente, si ella estaba en escena. Y como no había un solo rostro que no comprendiera, el mundo para ella se presentaba con un aspecto fácilmente comprensible.
No había ningún actor en toda la compañía capaz de hacer llorar a tanta gente en la platea como esa pequeña actriz.
A los dieciséis, dio a luz a una niña.
–No se parece a mí. No es mi hija. No tengo nada que ver con ella –dijo el padre de la criatura.
–Tampoco se parece a mí –repuso la joven–. Pero es mi hija.
Ese rostro fue el primero que no pudo comprender. Y, como es de suponer, su vida como niña actriz se acabó cuando tuvo a su hija. Entonces se dio cuenta de que había un gran foso entre el escenario donde lloraba, y desde donde hacía llorar a la audiencia, y el mundo real. Cuando se asomó a ese foso, vio que era negro como la noche. Incontables rostros incomprensibles, como el de su propia hija, emergían de la oscuridad.
En algún lugar del camino se separó del padre de su niña.
Y con el paso de los años, empezó a creer que el rostro de la niña se parecía al del padre.
Con el tiempo, las actuaciones de su hija hicieron llorar al público, tal como lo hacía ella de joven.
Se separó también de su hija, en algún lugar del camino.
Más tarde, empezó a pensar que el rostro de su hija se parecía al suyo.
Unos diez años después, la mujer finalmente se encontró con su propio padre, un actor ambulante, en un teatro de pueblo. Y allí se enteró del paradero de su madre.
Fue hacia ella. Apenas la vio, se echó a llorar. Sollozando se aferró a ella. Al hallar a su madre, por primera vez en la vida lloraba de verdad.
El rostro de la hija que había abandonado por el camino era una réplica exacta del de su propia madre. Sin embargo, ella no se parecía a su madre, así como ella y su hija no se asemejaban en nada. Pero la abuela y la nieta eran como dos gotas de agua.
Mientras lloraba sobre el pecho de su madre, supo qué era realmente llorar, eso que hacía cuando era una niña actriz.
Entonces, con corazón de peregrino en tierra sagrada, la mujer se volvió a reunir con su compañía, con la esperanza de reencontrarse en algún lugar con su hija y el padre de su hija, y contarles lo que había aprendido sobre los rostros.

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* Yasunari Kawabata, es un novelista japonés nacido en Osaka, graduado por la Universidad Imperial de Tokio. En la década de los años veinte formó parte de un grupo literario de jóvenes escritores conocido como neosensacionistas, partidarios del lirismo y del impresionismo en lugar del realismo social imperante. Su novela País de nieve (1947), que trata de un hombre de negocios egocéntrico y su amante geisha, es muy conocida en Occidente. Otras obras suyas son las novelas Mil grullas (1959) y El sonido de la montaña (1970), así como dos volúmenes de relatos que se cuentan entre lo mejor de su obra: La casa de las bellezas durmientes (1961) y Lo bello y lo triste (1965). En 1972 se publicó de forma póstuma la biografía ficticia El maestro de Go, Kawabata fue el primer japonés que ganó el premio Nobel de Literatura en 1968, por su maestría narrativa, que expresa con gran sensibilidad el espíritu japonés. En 1972, enfermo y deprimido, se suicidó.