Archivos para la categoría: Poesía

 

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TEORÍA DE SUS OJOS

Los puertos de tus ojos buscándome en el viento.
Las sombras de tus ojos sonando en mi mirada.
Los pactos de tus ojos besándome en mis ojos.

¿Escuchas ya mi nombre llamándote en la noche?
Cascadas de tu risa agitan las campanas.
Las horas del olvido no llegan a mis ojos.
El aire es un reloj que siempre dice algo.
Las voces de tus ojos pegándome a tus ojos.

Empieza el alma a descarnar sus lágrimas.
El puente del otoño se carga de presagios.
¿Es acaso este otoño un símbolo del tiempo?
¿Tu ausencia está fijada al borde de las hojas?

Empieza a sollozar el día su naufragio.
Ha llegado el adiós como un grito en los ojos.
Entre los árboles se sienten los crepúsculos
con sus hembras distantes.
La tempestad del llanto comienza a ser relato.

Entonces ya no hay nada
sino la forma exacta que crece en tu mirada.
El mundo que levanta el mundo de tus ojos
mirando hacia mis ojos.
La boca de tus ojos mordiéndome el deseo
y la aventura nueva
con su nuevo misterio.

El canto de tus ojos.
La lluvia de tus ojos.
La bruma de tus ojos.
El pueblo de tus ojos mezclándose a mi sangre.
Los ojos de tus ojos metiéndose en mis ojos.

Después, sucede siempre, que sobran las palabras.

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Atilio Castelpoggi es un escritor argentino nacido en el Barrio de Boedo de Buenos Aires. Ensayista y poeta, fue también autor de tangos. Desde su primer premio en el 51 no dejó de publicar y obtener galardones. En su libro Una calle fuera del tiempo se hace visible su obsesión por rescatar la memoria barrial. Poeta, tanguero, ensayista. Aunque de perfil bajo, no escapó a los reconocimientos: Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, y ese mismo año (1996) Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Su pasión expresiva se podría resumir en el título de otro de sus trabajos, Apenas un cuidador de palabras. Tuvo una larga trayectoria. Uno de sus primeros libros Destino de Buenos Aires mereció en 1960 el Premio “Ciudad de Buenos Aires”. Por su libro El Exilio de mis Personajes, obtuvo el Primer Premio Municipal y el Segundo Premio Nacional. Además, fue Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía, por Buenos Aires, mi Amante y el de la Fundación Dupuytren por Oratorio Menor de un Aborigen. Su obra fue una continua búsqueda de lo más oculto del pensamiento del hombre. Murió en el año 2001.

 

 

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¡Tú, ángel rubio de la noche,
ahora, mientras el sol descansa en las montañas, enciende
tu brillante tea de amor! ¡Ponte la radiante corona
y sonríe a nuestro lecho nocturno!
Sonríe a nuestros amores y, mientras corres los
azules cortinajes del cielo, siembra tu rocío plateado
sobre todas las flores que cierran sus dulces ojos
al oportuno sueño. Que tu viento occidental duerma en
el lago. Di el silencio con el fulgor de tus ojos
y lava el polvo con plata. Presto, prestísimo,
te retiras; y entonces ladra, rabioso, por doquier el lobo
y el león echa fuego por los ojos en la oscura selva.
La lana de nuestras majadas se cubre con
tu sacro rocío; protégelas con tu favor.

William Blake

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Manuel Rivas*

SOMOS LO QUE SOÑAMOS SER

Somos lo que soñamos ser
Y ese sueño, no es tanto una meta
Como una energía
Cada día es una crisálida

Cada día alumbra una metamorfosis
Caemos, nos levantamos
Cada día la vida empieza de nuevo
La vida es un acto de resistencia y de reexistencia
Vivimos, revivimos
Pero todos esos tienen la memoria

Somos lo que recordamos
La memoria es nuestro hogar nómada
Como las plantas o las aves emigrantes
Los recuerdos tienen la estrategia de la luz
Van hacia delante
A la manera del remero que se desplaza de espaldas para ver mejor
Hay un dolor parecido al dolor de muelas
A la pérdida física
Y es perder algún recuerdo que queremos
Esas fotos imprescindibles en el álbum de la vida
Por eso hay una clase de melancolía que no atrapa
Sino que nutre la libertad
En esa melancolía como espuma en las olas
Se alzan los sueños.

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* Manuel Rivas Barrós (1957, La Coruña), es un escritor, poeta, ensayista y periodista gallego que escribre mayormente en gallego. Sus trabajos poéticos están recogidos en la antología El pueblo de la noche, Do descoñecido ao descoñecido y Mohicania revisada. Su libro de cuentos ¿Que me queres, amor? (¿Qué me quieres, amor?) (1996) incluye el relato A lingua das bolboretas (La lengua de las mariposas), en el que se basó la película homónima. Su obra se completa con los libros de relatos Ela, maldita alma (Ella, maldita alma) (1999), La mano del emigrante (2001), y Las llamadas perdidas (2002). Además es autor de tres novelas cortas. En 2009 es elegido miembro de la Real Academia Gallega. En la actualidad escribe en el diario El País.

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Torpe.

No coinciden la magia
y la estupidez
de la espera consciente.
Revolotean en el techo
pájaros azules
semejantes a olas desenfrenadas.
Ah! si pudieras comprender
que soy dos mujeres locas,
inventadas y ciertas,
destilando nostalgias
que hieren y desnudan.

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* Silvia Etchaide (1968) es una poeta argentina, nacida en Puerto Madryn (Patagonia) Es autora de “Cuatro Lunas”, “Arena de Reloj”  y “Ojos Gitanos”, de Editorial Vela al Viento.

 

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Julio Cortázar

Soneto gótico

 Esta vernácula excepción nocturna,

este arquetipo de candente frío,
quién sino tú merece el desafío
que urde una dentadura taciturna.

Semen luna y posesión vulturna
el moho de tu aliento, escalofrío
cuando abra tu garganta el cortafrío
de una sed que te vuelve vino y urna,

Todo sucede en un silencio ucrónico,
ceremonia de araña y de falena
danzando su inmovilidad sin mácula,

su recurrente espacio catatónico
en un horror final de luna llena.
Siempre serás Ligeia. Yo soy Drácula.

 

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“Las personas curvas”, de Jesús Lizano.

Mi madre decía: a mí me gustan las personas rectas

A mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas:
el amor es curvo;
¡el vientre es curvo!;
lo diverso es curvo.
A mí me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
las naranjas: curvas;
los labios: curvos;
y los sueños; curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva.
El día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!
Y no me gustan las personas rectas,
el…

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Bruno Di Benedetto *

ANTÍDOTOS, ANTÓNIMOS, SINÓNIMOS

I
La palabra no tiene antídoto:
veneno de una sola molécula,
materia hasta el fondo de sí misma,
cada palabra dice lo que tiene que decir
o dice nada y mata callando.

II
La palabra no tiene antónimo:
vuelta del revés,
muestra tripa que no es de este mundo.

III
La palabra no halla sinónimo en otras palabras
sino en la acción:
quien diga árbol eche raíz
quien diga pájaro emplúmese
o muérase de un hondazo
quien diga ratón coma queso
o caiga en la trampa
o le crezcan imparables los dientes
o, por llevar la contra,
hágase gato
afile la pupila
y practique la espera y el hambre.

 

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* Bruno Di Benedetto nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires en 1955. Desde 1979 reside en Puerto Madryn. Ha coordinado talleres de escritura y creatividad para escritores y docentes en diversas ciudades del país. Ha publicado los poemarios Palabra irregular (Premio Convocatoria Escritores Inéditos, Chubut, 1987),Complicidad de los náufragos, Dormir es un oficio inseguro (premio Fondo Editorial Chubut, 2003), Vengan juntos (relatos) , Country (Ed. El surí porfiado, 2009) y Crónicas de muertes dudosas, Premio de Poesía Casa de las Américas 2010 (Ed. en Danza, 2011) Tiene otro libro de poesía inédito, “Materia oscura” (2014).

 

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Ciudad Sabina

 

Sesenta y siete tacos el día doce
de febrero cumplí con pocas ganas
de happy birthdays, de velas atroces
pero esa tarde me llamó Susana.
Presidenta le dije, no me tiente,
con medallas impropias de un gualtrapa,
aunque si es de mi tierra y de mi gente
será un honor lucirla en la solapa.
Y eso que en estos tiempos de tribales
identidades anti solidarias
uno acepta encomiendas federales
si no son desiguales y gregarias.
Urge por eso, en tan inciertos días
construir puentes, destruir barreras,
que sea la verdiblanca la bandera
de la cultura, el pan y la alegría.
De Huelva y de Jaén eran mis padres,
mis amigos don nadies sin fronteras,
cuando la última copa me descuadre
regresaré a mi olivo y a mi higuera.
Jaén, Sevilla, Córdoba, Granada,
Málaga, Huelva, Cádiz, Almería,
duendes de la memoria enamorada
mantras del corazón y la utopía.
¡Qué jeta! ¿Predilecto? ¡Qué impostura!
Se burlan los espejos implacables
¿El cantautor o su caricatura?
¿El golfo? ¿El trotamundos inestable?
¿El rojo con abono en la maestranza?
¿El rockero que admira al Agujetas?
¿El ateo que espera a la Esperanza
de Triana soñando una saeta?
¿Qué cantan los poetas andaluces
de ahora? -preguntaba RafaelCaballero
Bonald, perito en luces
de Argónida le puede responder.
Y mi compadre Luis García Montero
y Felipe Benítez que en la Rota
de la OTAN fundó un invernadero
para plantar mis ripios y mis notas.
Y allí paso veranos exquisitos
al amor de la gente que más quiero,
rodeado de hermanos, primas, titos,
un doctor, un borracho, un alfarero.
En ningún otro sitio los gitanos
han echado raíces de Macondo
llenando el alcanfor de mis paisanos
de un milagro llamado cante jondo.
Por no mentar la Alhambra y la Mezquita
de al-Ándalus, bendita morería,
o de las juderías sibaritas
que Isabel y Fernando aborrecían.
Aunque uno es nocherniego y tabernario
también sabe dar pases de castigo
pa ser buen andaluz no es necesario
tocarle tantas palmas al ombligo.
Mejor pasar a limpio los pecados,
los eres, la ignorancia, el desempleo,
Andalucía sabe demasiado
lo ingrato que es bailar con el más feo.
La ilustración brilló cuando las cortes
de Cádiz se metieron en faena,
después un rey felón vendido al norte
puso de moda el vivan las caenas.
Parias hambrientos, pijos de mal vino,
guerras civiles, ninis sin memoria,
no conviene olvidar, por si la historia,
que aquí nacieron Lorca y su asesino.
Primero fueron Úbeda y Granada
las ciudades de mi devocionario,
luego vino Madrid, Londres y cada
Babel que me brindara un escenario.
Y América Latina tan mestiza
que sabe a ron y arcángeles paganos
y esa Habana mulata tan castiza,
tan gaditana dijo Carlos Cano.
Regular, mire usted, tirando a mal
anda nuestra marchita economía
pero en arte, delirios y osadía
no conozco un parnaso tan frutal.
Por eso a los tribunos que gobiernan
hoy les pido, perdónenme que insista,
una patria decente, audaz, moderna
humana, justa, libre y progresista.
Y como no me ponen los sectarios
ni me frenan atávicos prejuicios
soñar un paraíso hospitalario
al sur del sur es ya mi único vicio.
Tuvo que ser el gesto de un paisano,
pongamos que hablo de Alejandro Sanz,
quien detuviera en fa mayor la mano
que maltrataba el morro de una fan.
Porque, aunque soy forofo del Atleti
y admirador de Messi y de Zizou,
entre el merengue y, manque pierda, el Betis
quiero siempre que gane el andaluz.
Marifé, Gala, Góngora, Cernuda,
Morente, Rancapino, Camarón,
Pasión, Emilio Prados, Juan Ramón:
el sabio sabe más cuanto más duda.
Y Bécquer y don Juan, Chávez Nogales,
Javier Ruibal, Paquito de Lucía,
Téllez, Muñoz Molina, los cabales
profetas de la nueva Andalucía.
Y Romero de Torres y Murillo
y Juan Vida, Valdés Leal, Laffón,
y Picasso y Velázquez y Gordillo
yendo del carboncillo a la abstracción.
Y Rilke, Hemingway, Gibson, Brenan
y el orondo Orson Wells, guiris de pro,
que entre la magia, el llanto y la verbena
Blas Infante a su causa convirtió.
Y Pastora Soler y Miguel Ríos
y la ópera bastarda de Bizet
y Carmen, la morena del quejío
que no es la del gabacho Mérimée.
Abrácense por fin las dos Españas,
muera el siniestro guerracivilismo
ni obispos ni trileros sin entrañas
menos tontos por ciento de lo mismo.
En Madrid aprendí cómo reluce
la copla de Chacón tabaco y oro
cuando salen roneando por el foro
del café de la Unión los andaluces.
Permítanme también que cite y loe
aquellos besos en Puente Genil,
el trilingüe legado de Averroes,
las lágrimas de sangre de Boabdil.
Y Aleixandre el gran Nobel generoso,
el hombre más discreto de Sevilla,
que en Wellingtonia tuvo buen reposo
y amores clandestinos de puntillas.
Maestros de fervor republicano,
actores de la mítica Barraca,
doctores que en su exilio americano
ilustraron al negro y al sudaca.
Aquí pintan de añil el universo,
Morante, Caracol, José Mercé,
el nombre de la rosa, prosa y verso,
Altolaguirre, Lola, Raphael.
La impúdica y traviesa chirigota,
John Lennon y la Piaf por bulerías,
el Kichi en carnaval dando la nota,
el verdial tan rural de la Ajarquía.
Con lo que va apreciándose y creciendo
por todo el ancho mundo el español
¿qué coño hace ese shosho malvendiendo
su inglés barato por eurovisión?
Querido no te pongas estupendo
me dijo anoche un cierto don latino
de Hispalis, sigue andando y escribiendo
pero en román vulgar y paladino.
Cuidando mi mala salud de hierro
hurgando en pecadillos veniales,
con seis gatos en torno y ningún perro
que ladre en mis futuros funerales.
La España de charanga y pandereta
no es el sur luminoso que prefiero,
mientras el jornalero y el paleta,
blasfemen contra el dios de los banqueros.
Pero es verdad que el ciclo de la luz,
el pescaíto, el mar, el vino, el clima
convierten en fanático andaluz
al que a su gente singular se arrima.
Estos días azules y este sol
de la infancia en un patio de Sevilla
velaron al poeta en la pensión
de Colliure con flores amarillas.
Dos versos, un cuaderno, un sacramento
póstumo del mejor de los Machado
que nos dejó de noble testamento
su cómo ser un andaluz honrado.
Contra el pacto del sable y la casulla
mi diosa es la razón que no se vende
esta medalla al mérito es más suya
que de quien de su ejemplo tanto aprende.
Alérgico a sermones y laureles,
hoy, lejos de calle melancolía,
pongo mi tinta, cantos y pinceles,
al servicio de nuestra Andalucía.
Bendito veintiocho de febrero
lo dice un hijo pródigo que sabe
que aquí no sobra nadie, compañeros,
que todo el mundo en esta tierra cabe.
Andaluz y español, más europeo
que el virus que nos quiere separar,
por sí dice ese himno en el que creo
y por el mundo, y por la humanidad.
.
Joaquín Sabina
28 de febrero, 2016

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Miguel Ángel Morelli es un escritor y periodista argentino nacido en Coronel Suárez en 1955 y residente en Quilmes (provincia de Buenos Aires) Argentina. Como poeta, ha editado cinco títulos. También participó en diversas antologías de Argentina y países de Hispanoamérica. Entre los especialistas que han abordado la poética morelliana, merecen destacarse los trabajos de los doctores Luis Alberto Vittor, de la Universidad Argentina John F. Kennedy, y John Andrew Morrow, de la Northern State University de Aberdeen (Dakota del Sur), quien tradujo parte de su obra tanto al inglés como al francés.

 

Collage con papeles de revistas, con modelo vivo, por Ricardo Ajler.

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Hugo Toscadaray *

LA HUELLA DE ROBINSON

En el ojo demencial de la luna.

En los huecos del aire.

En el erotismo de la flor del saúco, cuando abre.

En el eco de la rotación,

inaudible para nosotros pero atronador para los oídos del cosmos,

de este lugar que llamamos mundo.

En el insecto.

En las llamaradas del crepúsculo.

En el paraguas arrasado por el viento.

En el polvo garrafal de las matanzas.

En el sudor que atraviesa el pan de la frente.

En la cuna incendiada de los remordimientos.

En el diente partido por el hambre. O en el labio, por la sed.

En el timbre que anuncia el final de las cosas.

En la mentira de la felicidad.

En el animal sorprendente que acecha en el silencio.

En el ademán tardío y aquello que se aleja.

En la insoportable fragilidad de los pájaros.

En las campanadas de la vanidad.

En Dios, humillado y sus renuncias.

En la opacidad del vino que traga el olvidado.

En el grito sin lengua.

Así busca el poeta. Despojado.

Como Robinson

intentando adivinar su olvidado rostro

en el caparazón de una tortuga.

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* Hugo Toscadaray nació en 1957 en Buenos Aires, Argentina. Reside en San Antonio de Areco, Provincia de Buenos Aires. Escribió:

* Tangopoemas (Ediciones El cañón Oxidado, 1989)
* La isla de la sirena de las escamas de fuego (Colección de poesía Elefante en el bazar, 1995)
* Naufragario (Editorial Turkestán, 1997)
* Amantes zodiacales (Premio Diario La Nación, 1998)
* El nadador unánime (Fondo de Cultura Económica, 2004)

* Los pasajeros de Renca (Ediciones del Viento, 2004)
* La balada del pájaro tinto (Ediciones del Viento, 2006)
* Fuego Negro (Editorial Turkestán, 2011)

“Yo soy mi palabra. Mi palabra es lo que escribo y también lo que no escribo. En mi palabra está cómo me doy y cómo me niego. Además soy hombre, pero ese hombre que soy también se hace palabra y a la hora de la acción, el tiburón de la palabra se devora al hombre.”  Hugo Toscadaray