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Julio Cortázar

Soneto gótico

 Esta vernácula excepción nocturna,

este arquetipo de candente frío,
quién sino tú merece el desafío
que urde una dentadura taciturna.

Semen luna y posesión vulturna
el moho de tu aliento, escalofrío
cuando abra tu garganta el cortafrío
de una sed que te vuelve vino y urna,

Todo sucede en un silencio ucrónico,
ceremonia de araña y de falena
danzando su inmovilidad sin mácula,

su recurrente espacio catatónico
en un horror final de luna llena.
Siempre serás Ligeia. Yo soy Drácula.

 

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Abel Maas (1947, Buenos Aires)
 Es la estatua de Julio en La London de Av. De Mayo y Perú, donde también iba Aurora. Cuenta la leyenda que ahí se conocieron, pero no se hablaron ni se miraron porque ambos estaban enfrascados en sus lecturas. Debo hablar con los dueños, tienen que hacer urgente la de ella, en noviembre se cumplirán dos años de su muerte.

Aurora fue a visitar a mi mamá al sanatorio Anchorena porque había nacido yo. Cuando me trajeron en el carrito me tomó emocionada entre sus brazos y medio que me le refalé, ella se pegó un julepe bárbaro. Me golpee un poco la cabecita en la baranda, por eso lo mío nunca fue para el psicoanálisis; para ella sólo fue un susto. Mi mamá estaba distraída.
“Qué suerte que tuvo Aurora”, dice mi mamá cada vez que la voy a visitar y voy seguido, yo soy un buen hijo.

Me enteré de lo del sanatorio por Aurora cuando la visitaba en su casa de la rue du General Beuret y se ponía muy contenta cuando iba, no por mí, sino porque era el único con el que no tenía que hablar de Julio y lo agradecía, pero qué tenía yo que hablar de Julio, con ella hablaba de mi mamá, del Parque Rivadavia, del grupo de las buenas y el de las locas (ellas eran las jefas de las buenas, iban al Colón y leían un libro cada noche, las locas eran las que no terminaban el liceo porque se embarazaban y las echaban), cosas que nunca le contó a su propio hijo.
De las que puedo contar, supe del día en que fueron al cine, en Mataderos y el acomodador le preguntó que ubicación querían y mi mamá le dijo; “por favor, un lugar donde no haya muchos ordinarios”. Imaginensé; un cine en Mataderos, en 1934, un lugar donde no haya muchos ordinarios; eran todos ordinarios.
Mi mamá nunca me contaba esas cosas porque ella no hablaba conmigo, con mi papá sí, pero yo después le preguntaba ¿qué te dijo? y tampoco me contaba, pero me decía; “¿qué querés que te cuente?, somos sapos de distinto pozo”, entonces tenía que ir a Paris, sentarme, comer las masitas que yo mismo compraba apenas subiendo en Vaugirard (como Medrano para ir a “Las Violetas”) y pedirle a Aurora que me hable de ella.

Me contaba todo, chocha de la vida y después me llevaba a ver el santuario, el escritorio de Julio. Si lo habían operado o no lo habían operado en Cuba para que le creciera la barba, como se vio en las fotos, cuando salió de Cuba, eso no era asunto mío. Era mi papá el que decía eso, que fue a Cuba para ver la revolución de cerca, pero también para operarse; por eso salió con la barba. Mi papá decía que Cortázar (jamás le dijo Julio) llevaba dibujado en su cuerpo un extraño cuadro hormonal o genético llamado gigantismo eunucoide; flaco, largo y lampiño, con pito y huevos chiquitos. Hacía un gestito con los dedos y se lo ponía en la cara a mi mamá cuando se lo decía, cada vez que se daba la ocasión y siempre había alguna. Mi mamá reventaba y con razón. “Mirá con quién se casó tu amiga”, era lo que le quería decir.
Sin embargo, mi papá simpatizaba con Aurora y hasta con Julio, pero trataba de disimularlo; sentía que traicionaba a sus hermanos y a Roberto Arlt. Una cosa comprensible, a mí me hubiera pasado lo mismo.

Yo no me voy a poner ahora, a la edad que tengo, a defender a mi papá, pero googleen “gigantismo eunucoide”, imágenes y lo van a ver a Cortázar.

A TREINTA AÑOS DE LA MUERTE DE JULIO CORTÁZAR

El gran escritor, poeta e intelectual argentino nacido en Bélgica 1914 fallecía el 12 de febrero de 1984 en París.
De su obra puede rescatarse la increíble capacidad para mezclar fantasía con realidad y crear tramas estupendas y atrapantes. Si bien escribió principalmente relatos, también dejó algunas novelas y varios poemarios; era un autor absolutamente apasionado por las letras en general y supo destacarse en todo género que abordó.
Sin duda fue uno de los autores consagrados del siglo pasado más irreemplazables. Dejó obras como “Bestiario”, “Final del juego” e “Historias de Cronopios y de Famas” que lo han puesto en la lista de escritores más leídos de nuestro tiempo.
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Dibujo: Ricardo Ajler acrilico, pastel y digital.jpg

ENCARGO

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dalos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día, saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.
Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
Lo que nadie te pide: las espinas
Hasta el hueso. Arráncame esta cara infame, oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

Julio Cortázar Julio Cesar Ibarra Warnes
Dibujo: Julio Cesar Ibarra Warnes.

“Ruego”

Quiero otras sombras de oro, otras palmeras
con otros vuelos de aves extranjeras,
quiero calles distintas, en la nieve,
un barro diferente cuando llueve,
quiero el férvido olor de otras maderas,
quiero el fuego con llamas forasteras,
otras canciones, otras asperezas,
que no haya conocido mis tristezas.

Silvina Ocampo, Buenos Aires (1903-1993)
silvina Ocampo
Silvina Ocampo (Buenos Aires, 28 de julio de 1903 – Buenos Aires, 14 de diciembre de 1993) fue una escritora argentina, hermana de Victoria Ocampo y junto a Adolfo Bioy Casares (su esposo), Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, una de las cumbres de la literatura argentina del siglo XX.

Julio Cortázar
Poesía
Julio Cortázar Julio Cesar Ibarra Warnes
PARA LEER EN FORMA INTERROGATIVA

Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amàs
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caìda la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazòn
habìa que tirarlos
habìa que llorarlos
habìa que inventarlos otra vez.

Dibujo: Cesar Ibarra Warnes.

Julio Cortázar

RAYUELA (fragmento).

Dibujo: Andrés Casciani.
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“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo de aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. “

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Caricatura: Andrés Casciani. Mendoza, Argentina.

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago
y cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco
con ese pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre
en una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.

de “Último round”
Julio Cortázar